jueves, 13 de marzo de 2014

Guerra de pandillas y violencia en las escuelas cubanas

Por Jorge A. Liriano/ Hablemos Press.

LA HABANA, 13 de Marzo.- Luisito es un niño autista, que recibe atención en la Escuela Especial Álvaro Barba, en el municipio Rancho Boyeros. Un día, cuando sus padres fueron a recogerlo, se percataron que el pequeño había sido golpeado, presentando hematomas en el rostro y laceraciones en el cuerpo, resultando insólito que los maestros desconocieran lo acontecido.

Luisito, de doce años de edad, vive en un barrio marginal de la periferia capitalina, bautizado como “El Rancho”. Dejó de asistir a la escuela debido a la falta de seguridad para su vida.

Julia Cuello y Luis Alfonzo la Oz, padres del niño, establecieron la denuncia en la Unidad de la Policía del poblado Santiago de las Vegas, en marzo de 2012, fecha en que ocurrió el incidente; desde entonces, el proceso no ha tomado curso y los autores de la brutal golpiza a un menor autista siguen sin aparecer.

“Otros padres han retirado a sus hijos de ese centro especial, a consecuencia del nivel de violencia prevaleciente en el mismo; no existe seguridad para la vida de los niños por causa de la violencia generada por las pandillas juveniles que frecuentan el lugar”, declara Luis Alfonzo.

El caso de Luisito no es único. En escuelas secundarias básicas, de municipios como el Cerro, Marianao, La Lisa y Habana del Este resulta habitual la presencia de vehículos policiales estacionados a la puerta de las escuelas en los horarios de salida de los estudiantes, para evitar las riñas entre pandillas.

El pasado 24 de febrero, fuerzas policiales llevaron a cabo un operativo en la calle Monte, municipio Centro Habana, a la entrada de una secundaria básica, donde asisten educandos que no superan los 15 años de edad. Cuando las autoridades policiales llevaron a cabo un registro en los bolsos y mochilas de los estudiantes encontraron  diferentes tipos de armas blancas, como navajas, punzones, cuchillas y cuchillos.

Al abordar a una profesora del centro escolar, la cual no quiso identificarse, declaró: “Existe mucha inseguridad en el estudiantado, la violencia generada por los pandilleros aumenta por día, esa es la justificación de la tenencia de armas; muchos de estos jóvenes abandonaron las escuelas, consumen drogas y bebidas alcohólicas, es por ello que debemos acudir a las autoridades pertinentes; en este mismo año hubo que lamentar la muerte de un estudiante que fue apuñalado. Muchos padres, con toda su razón, trasladan a sus hijos a otras escuelas con índices de violencia más bajos”.

Dirigentes del partido comunista y del gobierno responsabilizan, a la música, el cine y a las malas influencias occidentales de lo que llaman indisciplina social; lo que nadie quiere reconocer es que la falta de seguridad en las calles y el imperio de la barbarie en las escuelas cubanas, forma parte de la herencia de un sistema represivo, que lleva más de medio siglo auxiliándose de la violencia  para implantar el terror.

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