martes, 25 de febrero de 2014

Promesas que no se cumplen y sueños que no se realizan



Por Jean P. Isla/ Hablemos Press.      

LA HABANA, 25 de Febrero.- A tenor del decreto 320, de fecha 18 de diciembre de 2013, del Consejo de Ministros, quedó expedita la autorización para la compra-venta de los carros en Cuba, plasmando los valores mínimos de los costos por categorías y tipo de uso, sin especificar la moneda en la cual se pagarán, siendo las resoluciones 948 de fecha 23 de diciembre de 2013, del Ministerio de Economía y Planificación y 543 de fecha 23 de diciembre de 2013, del Ministerio de Finanzas y Precios, las que establecen que la moneda para la adquisición de los automóviles es el CUC o peso convertible, por lo que con la resolución 152 de fecha 24 de diciembre de 2013, del Ministerio del Transporte, quedó establecido cómo se realizarán los traspasos de propiedad de los vehículos y su comercialización.

Era de esperarse que el gobierno fijara precios altos para los vehículos en venta, ya que anteriormente los precios oscilaban de 8.000 a 30.000 CUC, pero nadie  esperaba que tras la liberación para la compra-venta los precios fueran tan excesivos que resultaran imposibles de cubrir para la mayoría de los interesados.

Sin embargo, estos precios abusivos y arbitrarios podrían ocasionarle al gobierno cubano algunos problemas con los proveedores, porque a niveles internacionales existen estándares mínimos que deben cumplirse en las ventas de artículos de cualquier categoría, donde las concesiones están sujetas al respeto de lo establecido por el suministrador.

De esta forma las agencias de marcas de carros que le cedieron a cuba el derecho de vender sus modelos responden a sus intereses para no ir en contra de los precios establecidos, llegando al detrimento de su imagen o inflación de la misma, ya que estarían igualando un auto de una marca promedio al de una reconocida.

Por esta vía existen dos contravenciones, ya que cabe la posibilidad de que Cuba sea demandada por inflación de precios de marcas normales que la equiparan a las marcas de renombre, o los poseedores de las marcas de punta por igualarles un auto de menor categoría que el suyo.

En estos momentos el gobierno cubano ha tenido que parar la venta liberada de carros, por el temor a tener que enfrentar una demanda internacional que le costaría millones de dólares.

Como siempre, los más perjudicados serán los infelices que habían salido a cumplir misión con la finalidad que le diesen el permiso para comprarse un vehículo.

Al principio las autoridades aseguraron que mantendrían los compromisos, pero después, como siempre, la promesa resultó ser una burda mentira, dejando enganchado a miles de personas en la esperanza de tener un carro propio.

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