lunes, 3 de febrero de 2014

Operación limpieza

Por Jorge Alberto Liriano Linares/ Hablemos Press.

LA HABANA, 3 de Febrero.- La cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericano y Caribeños (CELAC) que concluyo la semana pasada en La Habana, lejos de solucionar las penurias y miserias que enfrenta el pueblo cubano, trajo consigo una fuerte escalada represiva no solo contra la oposición.

Un viejo método de la dictadura; el despliegue de miles de efectivos militares buscando que el terror paralice a los desobedientes y desafectos que habitan el archipiélago, “soltar los perros y que crezca el miedo”.

La frase proviene de la cúpula y va dirigido a los diferentes estamentos nacionales para contener las crecientes y diversas revueltas de descontento al sistema.

Como era de suponer se multiplicaron los secuestros, arrestos, las amenazas y el acoso represivo contra el movimiento opositor; resultaron días intensos incluso hasta para los más pobres y marginados de la sociedad.

En “la capital de todos los cubanos” el espiral represivo resultó extremo, los cuarteles de la policía se abarrotaron; centenares de personas fueron arrestadas y deportadas a sus provincias de origen; violándoles sin ningún miramiento el derecho a moverse libremente en su propio país.

El gobierno decretó la “operación limpieza” con órdenes estrictas de esconder los rasgos de pobreza, marginalidad y desigualdad social. ¡Que no se mueva un pordiosero, sanear la insalubridad, y recoger el mínimo indicio de basura en las zonas de transito de los participantes en la Cumbre!

Sin distinción de edad, ni sexo; se llevó a cabo una guerra sin tregua contra todo lo que pudiese romper la imagen de la hipócrita perfección socialista.

La “operación limpieza” se inició el 20 de Enero; su principal objetivo fue atacar a seres humanos desamparados que pernotan en los portales, piden limosna y duermen a la intemperie abandonados a su suerte; la Policía Nacional Revolucionaria efectuó las redadas. 

Los llamados “buzos” tradicionalmente identificados así por la jerga popular; tras dedicarse a recoger materia prima reciclable  de los contenedores de basura; también resultaron abatidos.

“Si alguien viste ropas sucias y otras, si se encuentra merodeando los tanques de basura, los que piden dinero o molestan a los turistas, todo el que tenga aspecto de pordiosero, loco o alcohólico, debe ser arrestado”.

Ordenaba por la radio a sus subordinados un alto oficial de las “tropas especiales” el pasado día 27 en áreas de la Plaza de la Catedral.

Según el criterio de Julián Sarria Bencomo, un humilde trabajador de los servicios comunales que se desempeñaba en áreas del Casco Histórico: “En sus 73 años de vida había visto tanta injusticia” para su opinión “ser mendigo no significa ser un delincuente; muchos de los que hoy meten presos para sanear la imagen pública; son resultado de la pobreza, la desigualdad y la pérdida de valores éticos, engendrados por el Sistema Gobernantes; antes de 1959 no existía tanta pobreza, ni tanta desvalorización del concepto humano” acentuó la fuente

Cientos de personas humildes que sufren de pobreza extrema y sobreviven pidiendo limosna o se sumergen en los contenedores de basura para obtener material reciclable que luego venden en las tiendas habilitadas por el estado; fueron sacados de las calles.

La operación limpieza arrestó sin miramientos y aplicó condenas a centros de rehabilitación a la indigencia, la marginalidad y la mendicidad; los revolucionarios catalogan a estos individuos como sujetos altamente degradados que ostentan un inmenso grado de peligrosidad social y “dañan de alguna manera la construcción del Socialismo” por causas de ellos “Cuba deja de ser aquel paraíso casi perfecto”, con estos humildes desamparados a la vista pública; resulta incongruente y demasiado cínico hablar de logros y bondades Castristas, mucho menos mencionar aquella frase del Dictador “La revolución por los humildes y para los humildes”… por eso llegó la hora de esconder los errores, encarcelar la pobreza, ocultar la miseria y el derrumbe ético de la Sociedad.

Y a propósito de la Cumbre de la CELAC; hay que reconocer que gracias al evento, los residentes de la capital se vieron libres de la basura que los asfixiaba y no en términos humanos precisamente; también se arreglaron algunas calles y arterias principales; por desgracia el pedacito de pollo normado por la libreta de racionamiento no pudo llegar a tiempo; pero hay que resistir y tener mucha paciencia como aconseja nuestro General Presidente.

VIDEOS