martes, 11 de febrero de 2014

Higiene es insuficiente en los hospitales cubanos

En este estado permanecen la mayoría de las salas y los baños en los hospitales cubanos. Foto: Hablemos Press.

Por Eduardo Herrera/ Hablemos Press.

LA HABANA, 11 de Febrero.- Las normas de higiene son uno de los aspectos fundamentales para el buen funcionamiento de una institución hospitalaria. En Cuba, a pesar de la propaganda oficial que asegura que los servicios de salud son muy buenos, lo cierto es que la mencionada higiene es insuficiente.

En la mayoría de los hospitales del país se puede observar como los baños se encuentran sin agua, malolientes y sin la más mínima condición higiénica. Las cocinas y comedores utilizan medios de trabajo inapropiados para el lugar; y qué decir de las áreas con solares yermos llenos de basura, aledañas a muchos de estos centros.

Muchos de los hospitales, sobre todo en la capital, mantienen la estructura de cuando fueron creados hace más de un siglo, tal es el caso del Clínico Quirúrgico de 10 de Octubre, antigua Quinta Dependiente (1880); Salvador Allende, antigua Quinta Covadonga y Calixto García, antiguo Numero I mejorado por los Norteamericanos (1900).

En las salas donde existe climatización, los equipos no reciben la limpieza sistemática de los filtros, lo que aumenta el riesgo de infecciones; tal es el caso de unidades médicas como las de terapia, salones de quemados y quirófanos.

Los techos presentan un deterioro lamentable, solamente comparables con los vistos en las ciudades en guerras; pasillos con suciedades y olores desagradables; estas malas condiciones de higiene provocan reacciones alérgicas en los pacientes.

Los salideros se pueden observar por doquier; incluso, en centros reparados recientemente, las tupiciones propician la diseminación de las aguas albañales dentro de los locales y salas de las instituciones.

Lo más inaceptable son las condiciones que tienen que ver directamente con los pacientes, a quienes los acuestan en las mismas sábanas donde se acostaron cientos de pacientes; eso, cuando existen sábanas.

Las salas están infectadas con moscas, cucarachas y ratones, vectores que prácticamente forman parte del personal de servicio.

El personal no tiene lavamanos con las condiciones necesarias con que realizar la desinfección adecuada con agua, jabón y sustancias desinfectantes de producción nacional.

Escasean las ropas para trabajar en unidades cerradas, por lo que muchos la traen de su casa, sin garantía de una adecuada esterilización.

Estos y otros muchos problemas presentan los Hospitales en nuestro país, sin que muchas veces el ciudadano repare en ello, porque le han inculcado que tenemos el mejor sistema de salud y es gratuito, sin que se sepa que es un derecho ciudadano y un deber de cada Estado satisfacerlo.

Dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 25, inciso 1, que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; asimismo, tiene derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

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