jueves, 6 de febrero de 2014

El reverso de las reformas

Por Jorge Alberto Liriano Linares/ Hablemos Press.

LA HABANA, 6 de Febrero.- En estos días, quedaron eliminadas en Cuba las pequeñas tiendas particulares que vendían ropa a la población. Los portales florecientes de colores y matizados de sonrisas comerciales hoy yacen desiertos; el socialismo implantado en la Isla es así: “Dos pasos adelante y tres hacia atrás”. 

Todo comenzó con una intervención del señor Marino Murillo, en la Asamblea Nacional, a quien le llamó la atención que las licencias de sastrería se estaban utilizando para vender ropa importada.

Desde diferentes ángulos, la población no encuentra lógico el asunto, y como ya es tradicional casi todos los encuestados coinciden en un reverso de las reformas.

Los cuentapropistas dedicados a la venta de ropa, afectados y muy resentidos, aluden “ser víctimas de una medida injusta y arbitraria; demasiado severa y racial”.

“Lo más lógico hubiera sido crear licencias para esa labor o adecuar las ya existentes”, plantea Sonia Fuentes, madre soltera de dos niños pequeños, ahora desempleada.

Y es que tal vez la nomenclatura no se percató que existe un entramado social que dependía de esas tiendas (desde la persona que vende hasta el que transporta o alquila los espacios para esta función).

Un promedio de seis personas, que se mantenían en esta labor, hoy están en la calle, hundidos entre los cientos de miles de desamparados cubanos.

El cierre de estos establecimientos afecta no solo a los vendedores, sino también la población, que se siente afectada al reconocer que la oferta de estos pequeños negocios era más variada, de mayor calidad y más económica que en las tiendas estatales.

Alguien que no acepta identificarse, por encontrarse estrechamente vinculado a las dependencias del único partido reconocido en la Isla, asegura que: “la medida está orientada a evitar la fuga de capitales, debido a que la inversión de estos pequeños negocios se efectúa en dólares, que conjuntamente con las ganancias regresan al extranjero y donde el estado cubano no tiene participación”.

Todo indica que la élite gubernamental desconoce que esa mercancía arriba a la Isla a través de los medios aduanales, y en los aeropuertos las tarifas por exceso de peso son muy altas. Es posible que la fuga de capital esté muy relacionada con la corrupción de sus propios funcionarios. 

Lo cierto es que quienes llevan las riendas y deciden este tipo de medidas deberían pensar a quién afectan; que en este caso es a buena parte de la sociedad.

En muchas ocasiones la solución de un problema crea otro, pues la compraventa de tejidos importados resultará un fenómeno indetenible que seguirá en escena; incluso con mayor auge ahora, desde el mercado subterráneo. 

Esta medida, sin duda, favorecerá nuevamente la ilegalidad y seguirá demostrando que la máxima dirección del país continúa resistiéndose al cambio; frenando así las fuerzas y opciones positivas y productivas del país.

1 comentario:

Pedro Benitez dijo...

No permiten importar ni exportar en plena ecomomia global, eso es bloqueo directo, embargo permanente a todo el pueblo que quiere el comercio. El auge comercial es desafio al poder, entonces ni los profesionales pueden ejercer en el ambito privado lo que estudiaron, ni nunca habra mercados mayoristas y los impuestos son usura y los inspectores enemigos del comerciante. Que impacto real tienen estas reformas en el PBI si las tierras nunca llegaron a producir? Se dan el lujo de traficar armas con Corea del Norte y no permiten al pueblo comerciar ni siquiera con los vecinos mas cercanos, conservando el poder mediante la asfixia.

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