martes, 18 de febrero de 2014

El coqueteo de la Unión Europea

Por Jorge Alberto Liriano Linares/ Hablemos Press.

LA HABANA, 18 de Febrero.- Por estos días, la Unión Europea (UE) inicia trámites para lograr un acuerdo de cooperación con el gobierno cubano; el tema acaparará la atención de los medios internacionales y diversos criterios serán expuestos, pero los que sufrimos dentro de la isla también tenemos derecho a opinar.

Representantes de la política exterior de la UE alegan que mantendrán la Posición Común, pero que también buscarán firmar acuerdos de cooperación, bajo la condición de que se produzcan avances democráticos visibles dentro de la isla.

¿Cómo es posible interpretar razonablemente que la UE mantenga la Posición Común y a la vez pretenda firmar acuerdos de cooperación económica -que sólo contribuirían a la consolidación del régimen dictatorial- cuando las acciones represivas que dieron lugar a la Posición Común permanecen intactas?

¿Acaso en el viejo continente no se han percatado que en Cuba las reformas económicas, los cambios y las flexibilizaciones del sistema no son más que una estafa? ¿Cómo dejarse engañar por aquellos que tras 55 años de fracasos y experimentos frustrados, siguen empecinados en la ideología Marxista-Leninista?

Las aperturas y el levantamiento de prohibiciones, forman parte de un ardid para atraer el respaldo de la opinión pública internacional. Los ejemplos sobran.

Según el gobierno, los cubanos ya tienen acceso a consumir en hoteles, rentar y comprar automóviles, viajar a otros países y vender y comprar casas.

Sin embargo, ¿Qué cubano puede rentar una vivienda al Estado? ¿Quién puede costear viajes turísticos a otros países? ¿Quién puede pagar los elevados precios por los servicios de internet y telefonía móvil que oferta el gobierno?

Incluso las aperturas de pequeños negocios privados y la entrega de tierras ociosas se convierte en un sueño inalcanzable, pues la propiedad legítima sobre los medios sigue siendo exclusivamente estatal.

Las reformas en Cuba dan un paso adelante y tres hacia atrás; precisamente por el tradicional reforzamiento de la burocracia, que congela la creación de condiciones para la transformación de su administración en autogestión social.

La historia cubana de los últimos 50 años tiene sobrados ejemplos que demuestran que el gobierno jamás cumple con lo que promete, por lo que la apertura a una transición democrática en la isla será siempre el sueño de nunca acabar; pura palabrería demagógica, cifra, declaraciones y discursos carentes de veracidad.

El gobierno cubano carece de voluntad política y capacidad de diálogo para que puedan producirse avances significativos en materia de derechos humanos.

En el mes de enero tuvieron lugar más de 900 arrestos arbitrarios, golpizas brutales contra mujeres y otros miembros del movimiento opositor, secuestros, amenazas, vejaciones y hasta numerosos allanamientos de domicilios donde las autoridades cometieron vandalismo y múltiples robos de artículos personales, y febrero va por el mismo camino.

De oriente a occidente la represión, el acoso, y el hostigamiento contra la libertad de pensamiento, de expresión y de asociación, entre otros derechos, se recrudece sin el mínimo de escrúpulos.

Los reportes nublan las páginas de internet. El régimen invierte millones en fortalecer sus fuerzas represivas, sus escuadrones de terror y sus órganos de inteligencia, una maquinaria bien engrasada que goza de impunidad para cometer los más aberrantes crímenes.

Resulta inquietante que, al parecer, la UE no esté considerando toda esa historia de dolor, una historia que aún es el día a día del pueblo cubano.

Para los más afectados resulta una complicidad inaceptable que la UE quiera llegar a acuerdos con una tiranía que no se cansa de ensangrentar sus manos; con un gobierno que alberga miles de presos en el interior de sus cárceles y campos de trabajo forzado; sometidos a condiciones infrahumanas, sufriendo de hacinamiento, insalubridad, hambre; carentes de ventilación y agua potable; muchos de ellos enfermos con VIH SIDA, tuberculosis, discapacitados e invidentes.

La persistente y fracasada política oficial ha sumido y mantenido a millones de familia cubanas en una calamidad sin precedentes. Cada año las cifras de desalojados se incrementa; así como aumenta el desempleo y los niveles de pobreza y desigualdad social.

Cualquier solución y cooperación debe meditarse, pues la complicidad con una dictadura que arrastra el fardo de una penosa historia de represión y terror puede ser interpretada como una traición a un pueblo que carga con las heridas de miles de fusilados, desaparecidos, encarcelados y millones de marginados y explotados.

La UE y sus 28 países, con su coqueteo reciente, lo único que logrará serán acuerdos fraudulentos, promesas coyunturales que jamás se cumplirán, mientras la dictadura seguirá consolidando su poder, y el pueblo continuará esperando, -quién sabe si otro medio siglo- por las verdaderas reformas, transiciones democráticas y solidaridades internacionales que pueden ayudar a cambiar la dolorosa realidad cubana.

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