martes, 18 de febrero de 2014

Alerta América Latina

Por Eduardo Herrera¬/ Hablemos Press.

LA HABANA, 18 de Febrero.- Desde hace dos décadas, en América Latina, se están produciendo cambios en la actitud de los gobiernos hacia el capital, ya sea nacional o extranjero.

Los presidentes de algunas naciones como Venezuela, Ecuador, Argentina, Bolivia, y Nicaragua, con Cuba a la cabeza, han tratado de expropiar la riqueza de todo el que tenga un gran capital que le proporcione algún poder económico, sobre todo dentro del país. Esto lo hacen en nombre del pueblo y para un supuesto bienestar colectivo, pero lo cierto es que se apoderan de toda la economía del país, sin dejar margen a los ciudadanos para que tengan cierta solidez económica.

Es sabido que los regímenes totalitarios obran de esa manera, y aunque en esta ocasión lo hagan con métodos diferentes están tratando de obtener el mismo resultado utilizando una forma más sutil.

Como lo ha hecho Cuba durante más de medio siglo, tratan de mostrar una actitud benefactora con los ciudadanos, cuando en realidad los privan de sus derechos fundamentales.

Para lograr este propósito expropian bienes y recursos de economías privadas. A través de estas expropiaciones eliminan enemigos potenciales, ya que sin recursos es muy difícil hacer política.

Venezuela es uno de esos ejemplos. En los últimos meses se han nacionalizado varios comercios, alegando que sus dueños se están enriqueciendo y explotando al pueblo.

Estos falsos argumentos engañan a muchos ciudadanos nobles que terminan creyendo en estos cantos de sirenas y siguen el camino trazado por los líderes oportunistas que pretenden perpetuarse en el poder haciendo promesas y culpando a los países desarrollados de la pobreza latinoamericana.

La experiencia ha demostrado que estos dirigentes populistas terminan enriqueciéndose con el capital resultante de estas propiedades que son "administradas por el Estado benefactor".

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