viernes, 31 de enero de 2014

Socialismo próspero y sostenible

Por Jorge Alberto Liriano Linares/ Hablemos Press.

LA HABANA, 31 de Enero.- Hace más de cinco décadas, en la efervescencia de la ideología Marxista-Leninista, el régimen cubano comandado por Fidel Castro nacionalizó las compañías extranjeras, intervino sus propiedades y confiscó las empresas y negocios de todos los cubanos.

La medida fue el resultado de una ideología que con el paso de los años el gobernante utilizó como disfraz para ocultar su dictadura totalitaria.

Sumado a aquellas medidas de carácter económico, el régimen prohibió los partidos políticos, desmanteló las instituciones civiles, se apropió de los medios de prensa y proclamó la dictadura del proletariado del socialismo Marxista- Leninista.

Nada de esto último ha cambiado tras largos años de encarcelamiento, exilios, luchas fratricidas, fusilamientos,  desaparecidos, divisiones familiares, transformaciones de valores y una larga trayectoria de miseria económica y moral sazonada con mucha represión y terror.

En los últimos tiempos, la dictadura castrista quiere cambiar la estrategia y que regresen los norteamericanos; que regresen con sus inversiones y dinero, con sus tecnologías y mercados. ¿Cambió el régimen?  Por supuesto que no. Es el mundo quien ha cambiado, y se ha recrudecido profundamente la crisis económica y social de la dictadura.

Su hermano menor, actual cabeza del gobierno, quiere inversionistas extranjeros, negociar con extranjeros, crear nuevas empresas con extranjeros, a pesar de su mala fama como socio económico, que ya se conoce en gran parte del mundo, pues la lista de fracasados, estafados y en quiebra es bastante grande en los últimos años.

Ahora se habla de un “socialismo próspero y sostenible” proyectado sobre “bases sólidas y confianza en el futuro”, frases de sus más recientes discursos que suenan a carnada en busca de peces que muerdan el anzuelo.

Por supuesto que en la visión ideal del regreso de los Yankees  a la Isla existe la condición que dejen a un lado el tema de la Democracia, los derechos humanos, el pluripartidismo, las elecciones libres y todas esas “cosas secundarias”; en fin, que hagan en Cuba lo mismo que hacen en China y Viet Nam; algo que no tiene nada en común con la realidad cubana.

China y Viet Nam, en términos de reformas económicas y oportunidades empresariales tienen presente a los naturales; en Cuba, la inversión de los que viven en la isla constituyen una amenaza a la estabilidad del régimen.

Según las doctrinas históricas, los cubanos se corrompen si se convierten en empresarios, dejarían de obedecerlos y a la larga habría que reformar las ataduras sociales y políticas.

¿A quién quieren engañar? Después de tantos errores, el socialismo a la criolla carece de salvación; resulta inútil seguir nadando a la orilla equivocada; no se trata de negociar. Se impone cambiar el sistema político como única solución.

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