jueves, 30 de enero de 2014

Melena II: Reos y familiares son maltratados

Familiares esperan en un pasillo para entrar a la cárcel Melena II. Foto: Hablemos Press.

Por Arián Guerra Pérez/ Hablemos Press.

MAYABEQUE, 30 de Enero.- No son hechos aislados. Autoridades carcelarias, en la prisión Melena II del municipio Melena del Sur, provincia Mayabeque, humillan y maltratan  a los familiares de los prisioneros cuando estos van a las visitas.

Andrés Francisco Alfonso Rodríguez, quien lleva ocho días en huelga de hambre en la prisión Melena II, a través de visitantes de otros reclusos me hizo llegar un escrito donde explica el procedimiento (reglas impuestas) que los guardias de los distintos Destacamentos usan en contra de “familiares e internos”.

“Es degradante la forma como los guardias tratan al personal que visita a los reos, principalmente a las mujeres, quienes no hacen ni  comentarios en voz alta dentro o fuera del local por temor a que los reeducadores  tomen represalias contra los internos”, relata el reo en la misiva.

Según el reo “los uniformados gritan, ofenden, insultan y hasta le suspenden los beneficios a los reclusos por no cooperar con ellos”. Fui testigo de esto el 28 de Enero al visitar a mi hermano Rolando Joaquín Guerra Pérez, quien espera en Melena II ser llevado a juicio tras haber sido acusado por salida ilegal del país.
   
Benedita Rodríguez, una de las madres con problemas graves de salud,  recién operada en una de sus rodillas, se lamenta del maltrato a que los jefes de destacamentos someten a los familiares de los prisioneros.

Destacó, además, que “la instalación carcelaria no cuenta con servicios higiénicos, duchas, agua potable, luz natural, buena ventilación y otras condiciones a la que tienen derecho los internos”.

“Ellos ya están cumpliendo con la sanción impuesta por los tribunales, no hay razón para que los castiguen obligándolos a vivir en condiciones infrahumanas”.

Rodríguez, aseguró que la instalación donde se reúnen los reos en espera de la visita familiar tampoco cuenta con las condiciones mínimas para que el encuentro con sus familiares se lleve a cabo como establece el propio Reglamento de Cárceles y Prisiones.

“Permanecemos hasta cuatro horas al sol, en un pasillo que no tiene casi asientos, esperando a que cuando la jefatura de la cárcel les dé la gana, nos pasen al salón de visitas para ver a nuestros familiares”, dijo otra mujer, el pasado 28 de Enero.

En el pasillo de espera de Melena II presencié la forma déspota en que los carceleros tratan a los familiares que viajan decenas de quilómetros -muchas veces trasnochados- para ver por dos horas a sus seres queridos que en la mayoría de las ocasiones cumplen condenas injustas como Andrés Francisco, mi hermano Rolando Joaquín y miles de jóvenes condenados por delitos menos graves que los de los cinco espías cubanos presos en Estados Unidos.

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