jueves, 30 de enero de 2014

La mujer como protagonista de la sociedad

Damas de Blanco congregadas en un parque aledaño a la iglesia Santa Rita de Casia. Foto: Hablemos Press.

Por Jorge Alberto Liriano Linares/ Hablemos Press.

LA HABANA, 30 de Enero.- Cada generación lega a sus descendientes valores morales. Las mujeres que combatieron en las guerras de independencia de Cuba representaron para la mujer actual un ejemplo de heroísmo, resistencia, integridad y combatividad durante las campañas contra el dominio español.

Las mambisas forjaron un nuevo modelo para las mujeres del siglo XX al romper el molde del comportamiento prescrito para las féminas cubanas, quienes hasta 1868 carecían de educación y dependían de los hombres; asombrosas mujeres que sin dejar de ser esposas y madres, abandonaron la protección de sus hogares, marchando a la manigua para tomar las armas en aras de la libertad y la soberanía de la patria.

Para las dos generaciones posteriores a la independencia de Cuba de España, los derechos de la mujer estuvieron presente en la conciencia política cubana; el movimiento cubano de la mujer, desde 1902 a 1940 ha sido uno de los fenómenos más ignorados de la historia moderna cubana, causado en gran parte por la división discriminatoria instaurada en el poder a partir de 1959.

Otro de los desconocidos en el mundo civilizado el presidio político de la mujer cubana, donde unas 4000 heroicas mujeres fueron encarceladas y torturadas. Muchas perdieron la vida, víctimas de la represión  desatada por el régimen comunista contra toda persona que se le impusiera exigiendo justicia e igualdad y el respeto de sus derechos.

Todavía hoy, persiste el sufrimiento de muchas mujeres que enfrentan injustas condenas en el interior de las cárceles por su lucha por la emancipación e igualdad entre géneros, y contra la violencia y la discriminación.

En todos los tiempos la mujer cubana ha mantenido un papel protagónico e influyente en la sociedad. Digno ejemplo de ello está latente en la consagración incondicional del movimiento femenino “Damas de Blanco”, “Rosa Parck” y las integrantes de la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR), fieles continuadoras de la gesta heroica trazada  por sus predecesoras en la manigua  y luego en las calles, en pro de la justicia social, la  libertad, la igualdad y el respeto de los derechos del pueblo.

Tampoco podemos pasar por alto los millones de mujeres víctimas de las miserias y penurias de la vida cotidiana que enfrenta el pueblo cubano; esas, que cada mañana se lanzan a las calles en la lucha por la supervivencia precisamente por ser esposas, madres solteras,  incluso abuelas octogenarias a las que el gobierno ha dejado desamparadas.

Las cubanas continúan su lucha a nivel masivo, y comparten con sus predecesoras una devoción al concepto de la maternidad  y un compromiso por eliminar el hambre, la pobreza, la violencia, los prejuicios, el desempleo, la desigualdad y la injusticia, consientes que el gobierno no es la solución, sino el problema.

En Cuba, en pleno siglo XXI, millones de mujeres siguen sufriendo injusticia, violencia, discriminación y desigualdad en el hogar, el trabajo y la vida pública; por eso, hoy más que nunca, continúan   luchando por una Cuba de libertad, democracia y respeto pleno a la dignidad humana.

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