jueves, 30 de enero de 2014

El poder de las cortinas de humo

Por Daniel Palacios/ Hablemos Press.

LA HABANA, 30 de Enero.- Si usted hace una encuesta sobre cuáles deben ser las mayores y más efectivas herramientas de un gobernante, muchas saldrán a la luz y versarán sobre el manejo de la economía, la capacidad de convencimiento de las masas, valorar la democracia y la libertad como bienes inalienables de los pueblos, etc. Pero usted olvida una: la habilidad de crear cortinas de humo. Esa le va a asegurar la permanencia en su cargo.

Usted puede ser muy versado en movimientos económicos estratégicos, o ser un as en la diplomacia, que si es torpe nublando la vista de su pueblo, o redirigiendo la atención a cosas fútiles mientras el país arde en llamas, pues retírese de su carrera política.

Pero para aprender tal recurso necesita un buen profesor. Pues le recomiendo uno que es verdaderamente un genio en estos avatares: Raúl Castro. Al menor de los varones de la aburguesada familia Castro Ruz le precede una fabulosa habilidad en este campo.

Raúl Castro ha logrado que la mayoría de su pueblo se concentre en las penurias personales o en “buscarle la vuelta” a las pseudo-reformas, mientras que le queda el campo abierto para continuar su labor de preservador del patrimonio familiar que le encargara Fidel.

¿Le parece insuficiente?, Entonces le pongo ejemplos de su abultado currículo. Raúl identificó de antemano un dilema a resolver: el descontento por su desastrosa labor económica, social y política, gran parte de la cual heredó del ya consumido Fidel. A la sazón supo que una de las labores que le tocaba, como buen dictador, era contentar las fuerzas militares para sustentar el control y la amenaza.

Para eso solo tendría que facilitar dos elementos fundamentales: casa y comida. Pero es tan mala su gestión económica que no tiene destinados fondos para reparar o construir nuevas casas para la población, y si lo hacía para los militares, entonces se le crearía un dilema con el pueblo. Y ahí llega la parte práctica de la clase, llegó la cortina de humo disfrazada de liberación para la compra de materiales de la construcción y la modificación de los trámites de vivienda. Ya la atención de todos está en esa dirección, por lo que tiene el camino libre para emprender la construcción de más de dos mil apartamentos en las llamadas Ciudades Militares regadas por todo el país.

Mas si aún persiste la duda que si está o no calificado para impartir tan importante asignatura para los venideros dictadores en el continente, pues le recuerdo que ahora, cuando las tensiones están a la orden del día por las arbitrariedades con los trabajadores por cuenta propia, utiliza la misma estratagema con las facilidades de créditos para módulos de cocción y la liberación de la venta de autos por parte de los concesionarios.  Pero los malos también tienen sus fallas y a veces quedan en ridículo, tal y como le pasó a Castro con los precios de los autos, nada, una mala jugada que no le salió tan bien.

La teoría de “desviar la atención”, “sacar presión a la caldera” o “enajenar las masas” para seguir dominándolos, vejándolos y violándolos va a salir en el examen creado para futuros dictadores y tiranos con aspiraciones de gobernar el mundo. Estudien, pues puede aparecer una nueva cortina de humo de los Castro para que desaprueben y eliminar así la competencia. En este mundo todo se vale.

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