martes, 21 de enero de 2014

Cuestión de tiempo

Por Pablo Morales Marchán/ Hablemos Press.

LA HABANA, 21 de Enero.- En la Isla el tiempo tiene otra dimensión. Hay muy poco respeto por la puntualidad y la exigencia en el cumplimiento de los horarios, comenzando por el orden personal del día y terminando por los servicios públicos.

Muchas personas deambulan en horario de trabajo y de estudio por tiendas, esquinas de barrios, bares y parques. Los espectáculos políticos y culturales casi nunca comienzan a la hora pautada.

Tanto trabajo por hacer en todos los órdenes, y tanta fuerza útil abandonada por estrategia de un régimen mediocre a conveniencia de sus intereses.

La vida no es impulso; es afán por sobrevivir al ahogo que sufre una nación entera por culpa del capricho de un “comandante-general-presidente”, enfermo de ego.

“Mañana”, es la palabra de orden para no solucionar los asuntos presentes, mutilados por tantas promesas incumplidas. El pasado se vuelve actual; el futuro, recibe la carga del ahora.

Mal pagados por la dictadura, los ciudadanos fingen emplear el tiempo en acciones productivas, en tanto importa más cuándo se acaba todo, que su inicio y desarrollo.

Nadie tiene una clara perspectiva de las metas y los procesos para lograrlas. Improvisar es un arma de la Revolución de verde olivo para engañar al desarrollo del país.

Toda acción del sistema corre en cámara lenta, para que los dinosaurios que están en el poder no se sientan fuera de su tiempo biológico y político. Así, todo ha envejecido, especialmente la juventud cubana, huérfana de vivencias presentes y sueños venideros.


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