viernes, 24 de enero de 2014

Condenado por una salida ilegal sin causas y sin derechos

Por Eduardo Herrera/ Hablemos Press.

LA HABANA, 24 de Enero.- El 14 de enero del 2013 comenzó a funcionar una nueva ley migratoria en Cuba, donde a los cubanos se les permitía viajar al exterior, un derecho que el régimen le negó al ciudadano durante más de 50 años.

A consecuencia de la ley anterior muchas personas fueron privadas de este derecho, reconocido en el artículo 13, inciso 2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que se refiere al derecho que tiene toda persona a salir de cualquier país, incluso del propio y a regresar al mismo.

Tal violación incitó a los ciudadanos en muchas ocasiones a tratar de transgredir estas leyes, y para ello estaban obligados a tomar decisiones al respecto para, de una manera u otra, reunirse con sus familiares en el exterior o poder realizar sus sueños de vivir en un país libre.

Las personas que más sufrieron esta situación, mayormente fueron los profesionales, como médicos y maestros, a quienes se les prohibía la salida por largo tiempo trabajando sin condiciones, para así poder ser liberados después de los cinco años.

Por estas circunstancias, a una doctora conocida mía le presenté un amigo que trabajaba en emigración, para ver si éste podría ayudarla en los trámites a realizar, y así reunirse con su esposo y sus dos hijas menores, quienes se habían marchado legalmente a los Estados Unidos.

La doctora, con pasaporte legal y visado de EE.UU, hacía más de cinco años estaba impedida de salir del país. Su status de profesional era la justificación para separarla de su familia, razón con la que no estaba de acuerdo.

Felizmente, la doctora logró salir del país en un vuelo a Canadá y así reunirse con su familia.

Dos meses después del suceso conocí del resultado de la gestión de la doctora cuando fui citado por los agentes de la Contra Inteligencia Interna, y acusado de haber facilitado la salida ilegal, porque según las autoridades yo propicié el encuentro de la doctora con el oficial de Emigración.

Sin otra causa que la de haberlos presentado, fui condenado por un tribunal militar, a dos años de limitación de libertad por el supuesto delito de Salida Ilegal Del Territorio Nacional, y sin otros derechos que el de estar trabajando de médico cirujano, no como un esclavo de la medicina como me gustaría sentirme, sino como un esclavo del sistema que nos oprime desde hace más de medio siglo.

Fotografía de fragmentos de la sentencia dictada por el tribunal.




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