lunes, 6 de enero de 2014

Campesinos ocupan nuevamente la antigua prisión André Voisin y la renombran El Tiradero


Niños juegan a la entrada de la antigua prisión André Voisin. Foto tomada de un video/ Roberto J. Guerra.

Por Arián Guerra Pérez/ Hablemos Press.

MAYABEQUE, 6 de Enero.- Campesinos, residentes de varias comunidades en los municipios Güines y Melena del Sur, en la provincia Mayabeque, han ocupado nuevamente la antigua prisión André Voisin, situada a 21 kilómetros del municipio Güines, y a unos 65 de La Habana.

Ahora, muchos de ellos esperan que las autoridades legalicen los locales que han ocupado y no los desalojen nuevamente.  


El pasado 10 de septiembre, las más de cincuenta familias fueron desalojadas de la antigua prisión por las fuerzas policiales castristas. Las autoridades del Poder Popular y la Dirección de la Vivienda municipal  habían prometido que solucionarían a estas familias su problema de vivienda, pero hasta la fecha no han recibido respuesta, por lo que decidieron retornar.

Algunos ocupantes de la instalación, consultados por Hablemos Press, alegan que “si las autoridades aceptan propuestas podríamos llegar a un acuerdo razonable para todos y por el bien de todos”, dijo Juana Zaldívar, una ama de casa que abandonó la vivienda de sus familiares, que se encuentra en mal estado, en la Comunidad Ojo de Agua, en Melena del Sur.

Juana se estableció en un local junto a su hija, el esposo, y cuatro nietos. Otras familias tienen entre tres y cuatro miembros.

Militares y ex militares igualmente ocuparon locales, así como ex convictos.

Jóvenes residentes en barrios aledaños a la prisión, que también ocuparon locales, con el fin de hacer sus viviendas, comentan que “sería un paso importante que las autoridades permitieran oficializar la construcción o reparación de viviendas en este sitio, lo que nos permitiría tener un hogar”, comentó José Portales, de 16 años de edad.  

Uno de los moradores dijo que funcionarios del gobierno municipal se personaron la semana pasada en la antigua prisión.

“Valoraron la situación del pozo de agua, aseguraron que lo arreglarían, contaron la cantidad de familias que cogieron locales y dijeron que legalizarían todo aquí”, dijo un hombre de 40 años.


Los jóvenes que se han instalado en los locales de la antigua prisión, y otros que visitan el lugar, ya organizaron un local donde realizar actividades culturales que “en un futuro no muy lejano ayudaría al esparcimiento de la comunidad, no sólo los fines de semana, sino también para la temporada de verano”, dijo Evidio, otro de los jóvenes.

Mujeres desamparadas por el gobierno, y otras que vivían hacinadas en las casas de sus familiares, también ocuparon un local en la antigua prisión.

A pesar de la existencia de plagas como mosquitos, hormigas (santanilla), avispas y arañas, en la antigua prisión “ya se ha reducido un poco la molestia de estos insectos”, comentó otra mujer que no quiso dar su nombre por temor a represalias. Pero éste reportero constató lo contrario.


Bautizada como El Tiradero.

Residentes en barrios aledaños a la antigua prisión, -devenida en refugio de los menos favorecidos por la revolución castrista- han bautizado este sitio con el nombre de El Tiradero, localidad donde se desarrolla parte de la trama de la gustada serie televisiva Avenida Brasil, que se proyecta actualmente en la Televisión Cubana; además de bautizar algunos convecinos con nombres de los personajes de la teleserie, como mamá Lucinda.

Cerrada por hundimiento, plagas  y denuncia.

La prisión Andrés Voisin, que recluyó a miles de cubanos, fue cerrada en el 2006 por las contantes denuncias de activistas, prisioneros y familiares, ante organismos internacionales. Consideraban que este reclusorio no tenía las condiciones requeridas para el confinamiento.  Las autoridades alegaron que las edificaciones, en una de las secciones, se estaban hundiendo y por eso habían tomado la determinación de cerrarla.

La antigua prisión está situada a unos cinco kilómetros de la costa Sur, donde se encuentra la Playa Mayabeque y desemboca el Río Mayabeque, uno de los ríos más caudalosos de Cuba.

Muchos ciudadanos que cumplieron condenas en ese reclusorio, recuerdan este centro como “El Infierno”.  Los prisioneros que habían cumplido el tercio de la sanción eran usados en esta zona como mano de obra barata en la siembra de arroz, papa, boniato, plátano y corte de leña en la zona boscosa de la costa, invadida por diferentes plagas de insectos.

“En las paredes de este centro quedan huellas de las torturas que cometieron autoridades carcelarias, de los que se quitaron la vida porque no pudieron soportar el castigo, de los que lloraban en los rincones al perder un ser querido; de los que, como yo, se tuvieron que picar las venas para coger un suspiro. Aquí, nunca dejaron entrar a los relatores de Naciones Unidas, pero las imágenes están, están en algún lugar; siempre hubo quien las tomó; también están en nuestras mentes, en las mentes de los que, igual que yo, pasaron por este Infierno”, dijo un ex convicto consultado, que cumplió 6 años de cárcel en la antigua prisión, donde hoy más de 50 familias necesitadas de vivienda la han ocupado.

Nota: En este reportaje se omiten algunos nombres y apellidos para proteger a las fuentes.

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