sábado, 28 de diciembre de 2013

¿Teacher ó horse…?

Por Carlos Ríos Otero/ Hablemos Press.

LA HABANA, 28 de Diciembre.- Fidel Castro, líder máximo de la revolución, reza el eslogan oficial. En reciente congreso de la oficialista  Asociación de Pedagogos Cubanos se le otorgó “honoris causa” en ser el gran pedagogo. Ensalzó el pasado martes 13 de agosto su onomástico 87; y es apodado desde 1598, El Caballo. 

Caballo, motete que en los números de animales y cosas de la charada china se le yuxtapone  al número uno. Nadie sabe a ciencia cierta de quién es la autoría del alias.

Cuenta la  leyenda que en la guerra de guerrilla 1958, en plena Sierra Maestra, huían del coronel Sánchez Mosquera que le pisaba los talones; los temerosos rebeldes acordaron en caso de estampida y peligro encontrarse en el pico Turquino.

El Che Guevara preguntó: “alguien sabe del jefe”, y le respondieron: “El Caballo ya está a salvo, puso pie en polvorosa y seguro se localiza en su guarida de La Plata”, “quien es ese caballo”, “quién va a ser, es Fidel, dijeron al unísono los entonces tenientes Vitalio Acuña y Camilo Cienfuegos, que se discutían la autoría.  Fábula que se contaba en los clubes de oficiales del Ejército Rebelde en la victoria de 1959.

El Buró Político acordó, después de la Cumbre de los NOAL celebrada en Cuba en 1979, que no se le expresara más entre ellos el sobrenombre, ya que Fidel era ahora una figura internacional. Aunque los fusilados en la Causa # 1 de 1989 por narcotráfico y supuesta traición, dados al choteo popular, en fase de dialecto camaleónico, el general Ochoa le nombró,  El Caballón: “el Politburó  no puede censurarme”;  y el coronel De la Guardia, le nombró, El Uno.

¡El tipo es el caballo! , se usa en el argot popular de superlativo  tajante a quienes se destacan en alguna disciplina, ya sea en el deporte, en una carrera de fondo,  encestar 12 canastas de tres puntos en el básquet, hacer diana con el máximo de anotaciones.

Sin embargo, Fidel Castro ha hecho de su apodo un hecho negativo, condujo a Cuba a la miseria rampante, ya que sus decisiones en el orden económico son expiadas, y el pueblo le ha renombrado por su conducta de estadista inepto: ¡caballo loco!

Además de destruir el primer rubro económico, el azúcar, también de sus inventos chiflados destruyó la ganadería, y en el orden social ha sembrado la doble moral donde la juventud le aplauda en actos oficiales y en familia tararea del cantautor cubano Silvio Rodríguez: /ojala pase algo que te borre de pronto/ una luz cegadora/ un disparo de nieve/ para no verte nunca/ para no oírte nunca/ ojala por lo menos que te lleve…

También ha proliferado un estado corrupto fomentando el abuso del poder, un violador fragrante de los Derechos Humanos potenciando un régimen policiaco con estatus de indefensión.

Sostuvo guerras napoleónicas  en Angola y Etiopía para apuntalar a dictaduras, y de ganancia importar a Cuba Enfermedades de Trasmisión Sexual (ETS) y el VIH-SIDA y una falange de oficiales dados al alcoholismo y la violencia hogareña. 

Los jóvenes cubanos morían en Angola como moscas, mientras el angoleño  Dos Santos pasaba vacaciones en la rivera francesa. El dictador etíope Mengistu  linchaba a los eritreos. Y la subversión guerrillera en América proliferó contra gobiernos democráticos, de ellos,  la narco-guerrilla colombiana FARC de “Tiro Fijo”, y todo  gracias a la reválida  napoleónica de Fidel Castro.

Existen varios textos que revelan que Fidel Castro es el destructor de la nación cubana en  lo material y lo social, y ha dejado una estela de catástrofe, que él y su clan son los máximos responsables,  y la historia no los absolverá. 

Los textos que establecen un compendio de: Nosotros te acusamos:
Como llegó la noche, comandante Huber Matos. Proa a la libertad, del general Rafael del Pino. Las guerras secretas de Fidel Castro, de Juan F. Benemelis.  40 años de revolución, el legado de Castro. Y un escritor francés Serge Raffi,  Castro el desleal.

Por estos yerros, los cubanos rechazan le sea otorgado  “el gran pedagogo”.

Fidel Castro, en fin, ha sido un martes 13 en la vida de los cubanos, en el argot popular de la cultura latina: /ni te cases, ni te embarques, ni de la familia te apartes/ y apunta literalmente en la profecía popular cubana: no apuestes nunca jamás por un loco caballo.

VIDEOS