martes, 3 de diciembre de 2013

Población santiaguera exige respuestas inmediatas sobre ayuda humanitaria

Por Jorge Alberto Liriano Linares/ Hablemos Press.

LA HABANA, 3 de Diciembre.- ¿A dónde fue a parar la ayuda humanitaria destinada a los damnificados del huracán Sandy? es la mayor interrogante de las víctimas del desastre meteorológico que arrasó la provincia Santiago de Cuba y afectó otras regiones del país.

Por supuesto, no es preciso poseer mucha inteligencia para hallar la respuesta; es bien simple, según relata Dionisio Cáceres, uno de los miles de damnificados que perdió su vivienda en el trágico desastre. 

“Parte de la ayuda está en los almacenes estatales, como reserva para ayudar a los necesitados de otros países. Durante años el Estado cubano se dio a la tarea de venderle al exterior la imagen de un sistema generoso, humanitario y solidario, como una estrategia para ganar simpatía internacional”, refiere.

Agrega que “otra parte de esta ayuda la ofertan en los Mercados Ideales a precios inalcanzables o en las tiendas de recaudación de divisas”.

“Las tiendas de campañas donadas por China, el gobierno de la provincia las convirtió en establecimientos de venta y ahora son alquiladas para el turismo en las playas. A la población jamás llegó alimentación, ni ningún otro de los recursos de donación”.

Asegura que “el ciclón pasó y arrasó, como es tradicional, y  los damnificados quedaron en el olvido. Hasta hoy la inmensa mayoría de los afectados tenemos que conformarnos con vivir en albergues temporales, sin condiciones de vida de ningún tipo. Lo más doloroso es tener que soportar el descaro de los demagogos del gobierno  y el partido en la provincia que como único consuelo nos piden resistir y confiar en la revolución”.

Micaela Sarduy Ibáñez,  otra de las afectadas por el ciclón Sandy en Santiago de Cuba, opinó que “la mayor contradicción e irregularidad es observar cómo el gobierno ha priorizado las obras del Área Monumental, invirtiendo incontables recursos en ese renglón cuando aún existen más de 17 000 viviendas afectadas de manera parcial  y otras de manera total, con un monto de 20 000 familias albergadas, sin que se les haya hecho entrega de material alguno”.

“Esto es lo que ha ocurrido, solamente en la provincia Santiago; por lo que la gran mayoría nos sentimos abandonados y engañados. Todo ha sido una estafa y una mentira”.

Para concluir, Micaela en nombre de todos los que sufren por la carencia de una vivienda decorosa en la Isla lanza una nueva interrogante a la humanidad: ¿Por qué el Gobierno Cubano ofrece ayuda inmediata a otros países y se jacta de ser solidario y humanista, y sin embargo no es capaz de garantizarle a su propio pueblo esa solidaridad?

La población Santiaguera exige respuestas, porque aún no se resigna a comprender que la dinastía en el poder es candil de la calle y oscuridad de la casa, y poco le importa la suerte  de los cubanos. La revolución de los humildes y para los humildes resultó la mayor estafa del régimen.

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