lunes, 9 de diciembre de 2013

Lo que no se dice, ni se reconoce

Por Jorge Alberto Liriano Linares/ Hablemos Press.

LA HABANA, 9 de Diciembre.- Según un estudio, recientemente divulgado en el sitio digital de la Oficina Nacional de Estadística e Informaciones (ONEI), del cual se hizo eco la prensa oficialista, Cuba tiene en la actualidad 11 millones 167 mil 325 habitantes, de acuerdo con los datos arrojados por el último censo de población efectuado en septiembre del 2012.

De acuerdo con la ONEI, para el año 2025 se vaticina un descenso poblacional y se espera que la cifra baje a 10 millones 904 mil 985 habitantes.

Este fenómeno se debe a la reducción notable de la tasa de natalidad en los últimos años y al creciente envejecimiento poblacional, explicó el director nacional de la investigación Juan Carlos Alfonso, quien dio a conocer que el 18,3 % de los habitantes se encuentran entre los 60 años o más de edad, cifra que en el 2002 se encontraba al 14,7 %.

Según el estudio, las provincias con mayor grado de envejecimiento son Villa Clara, La Habana y Santis Espíritu, y a nivel de Municipios, Plaza de la Revolución es el territorio con el mayor índice de envejecidos.

El Funcionario también informó a la Prensa que la mayor concentración poblacional oscila entre los 16 y 59 años, en tanto que el grupo entre 0 y 15 años ocupa un 18,4 %.

Argumentando que sólo la provincia La Habana supera los dos millones de habitantes y ostenta el índice más alto de personas de la raza negra, un 15,2 % que mayoritariamente viven en los municipios periféricos de la ciudad.

Los voceros de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información  en el resumen del informe final del censo de población y vivienda 2012, auguran sobre un supuesto crecimiento paulatino del bienestar de la población.

Es la cifra de habitantes carentes de viviendas en el país; la cifra de los que viven en albergues temporales; la cifra de los que habitan en barrios marginales, en condiciones infrahumanas, los millones que no tienen el derecho a tener una vivienda decorosa.

Lo que no se  reconoce es la cifra real de presos en el interior de las cárceles, mayoritariamente jóvenes de la raza negra, y cómo viven y son tratados; por el contrario, da al traste con la triste ironía que como es lógico sólo seguirá agravando el sufrimiento de los más pobres, humildes y marginados de la sociedad, y alimentando el descontento popular, aunque de éste ultimo siente mucho más temor   de hablar y reconocer.

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