sábado, 28 de diciembre de 2013

La relación entre turismo y prostitución en Cuba

Por Jorge A. Liriano Linares/ Hablemos Press.

LA HABANA, 28 de Diciembre.- Con la llegada del invierno Cuba no se salva del impacto social negativo que trae consigo el incremento del turismo.

En la isla se reconoce como la temporada alta, y especialmente en la Habana se dispara una enorme oleada de vicios, prostitución y crimen callejero; dando lugar a nuevos actores y grupos de presión que se lanzan a las calles en busca de la supervivencia.

Luego del colapso del campo socialista se acrecentaron los problemas de salud pública con la propagación de enfermedades de transmisión sexual, como resultado de la expansión de la prostitución y el comercio sexual como estrategia de la subsistencia en la Isla.

El insipiente negocio de la prostitución desató mucha represión en aquel entonces; hasta nuestros días se mantienen los fuertes operativos, los arrestos y destierros, e incluso el encarcelamiento de prostitutas y acosadores; no obstante, hay que reconocer que el propio gobierno bajó la guardia en este sentido, tal vez por percatarse de la necesidad y los dividendos que aporta el turismo sexual. 

En una ocasión, la máxima dirección del país se vanaglorió de disponer de las prostitutas más saludables y educadas del mundo; no es de extrañarse, pues en esto de los vicios y la prostitución la nomenclatura cubana es experimentada.

Como es lógico, en los momentos que atraviesa el país, si se tratara de eliminar la prostitución significaría un alza en el ya elevado índice de desempleo; por otra parte, había un descenso en el turismo.

De acuerdo con el criterio de turistas provenientes de España y el Reino Unido, “el 80% de los extranjeros que visitan la Isla lo hacen en busca de explotar sexualmente a otras personas; por lo que la relación entre turismo y prostitución es más directa que en ningún país del mundo”.

Sergio, un turista Mexicano, sociólogo de profesión, visita la Isla interesado por el tema y coincide en que “Cuba es uno de los países que ha remplazado al sureste asiático como destino de pedófilos y turistas sexuales”, y asegura “que existe un creciente incremento de la prostitución de menores -niñas entre 13 y 15 años de edad vinculadas a este flagelo-, como estrategia para el mejoramiento económico de sus familias”.

Todo lo contrario al resto de los países que a nivel mundial se empeñan en promover un turismo que sea socialmente responsable y saludable.

Desafortunadamente al estado cubano sólo le interesa atraer la divisa extranjera. Para la cúpula gobernante la prostitución no es un problema grave; precisamente ello demuestra lo poco que les importa la salud del pueblo.

El auge de la prostitución en la isla evidencia que las instituciones y la moral socialista de la revolución están en declive, un país en plena crisis económica, política y social que cambia la moral por los beneficios económicos; no en balde hay que soportar el criterio enfermizo de algunos visitantes extranjeros cuando al referirse a la isla la patrocinan como el “prostíbulo de los Castro o el burdel de las Antillas”.  

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