lunes, 9 de diciembre de 2013

Hablamos de los Derechos Humanos


Por Daniel Palacios/ Hablemos Press.

LA HABANA, 9 de Diciembre.- Normalmente en Cuba los medios oficiales pasan por alto un derecho periodístico inalienable, el derecho a réplica. Se suele pensar que no resulta ético poner en entredicho público algún criterio o noticia publicada por un colega. Un rezago del paternalismo profesional que daña aún a los cubanos.

Para ejercer tal acción se debe ser centro de alguna calumnia por parte del periodista, o simplemente considerar que es inaceptable la consideración publicada. Entonces el medio de prensa agraviante tiene la responsabilidad de publicar la respuesta del agraviado, pero todos sabemos que jamás sucederá.

Pues bien, sin ánimos de ser portavoz del pueblo cubano, sino de alzar mi voz como parte de él, hago de este comentario mi réplica al artículo ¿De qué derechos humanos hablamos?, publicado el pasado viernes 6 de diciembre por el periodista Oscar Sánchez Serra en el periódico Granma.

Señor Sánchez, se nota a simple vista que su acercamiento y análisis de la Declaración Universal de los Derechos Humanos  fue cuando menos furtivo, coyuntural y somero, con el fin de cumplir con la petición expresa de las altas esferas nacionales de hacer una ofensiva mediática en torno al 10 de Diciembre. Personalmente conozco su manera de actuar y enfocar los temas, así como sé del sistema de trabajo del actual Director de ese diario, el señor Pelayo Terry Cuervo. Están lejos, por mucho, de ser especialistas en el tema.

En su publicación comienza desacreditando explícitamente ese documento ecuménico, pues asegura que “la humanidad vive exactamente lo contrario”. Es entonces cuando inicia el típico derrame de números y estadísticas utilizado por los periodistas oficialistas. Esa estrategia es heredada de la propia actitud que implantó Fidel Castro, quien siempre se valió de profusos informes de porcientos, millones y comparaciones con los países desarrollados. Esa forma de obnubilar a las masas está gastada y ya nadie la asimila.

Más adelante en el artículo pregunta el significado que tendría para los millones de desposeídos del planeta tal documento en su 65 Aniversario. Por favor, no manipule al lector cubano, pues usted presume y asume que no tendría valor sin antes hacer estudios de campo o siquiera presentar algunos ya efectuados entre esa población vulnerable.

Y ahí va usted de nuevo a maniobrar con su poder de influencia cuando acude al asesinato de Matin Luther King en 1968. Claro que no es fortuita su mención a un luchador por los derechos civiles en Estados Unidos, además negro en un momento convulso de la historia de esa nación norteamericana. Ya se vuelve maníaca y compulsiva la acusación a la patria de Washington.

¿Si ya habla de violaciones flagrantes a los Derechos Humanos -y nótese que lo escribo con mayúsculas, no como usted en su titular- en los años 60, porqué no hacer alusión a los centenares de fusilamientos por toda la Isla en aquella década luego de pseudo-juicios sumarísimos alejados de toda idea de justicia y alentados por odios? ¿Por qué no habla del ilegal despojo vestido de nacionalización de las propiedades de personas que en su mayoría únicamente cometieron el delito de tener más que otros? No niego que hubiese algunos que abusaron de ese poder y cometieron actos barbáricos, pero el totalitarismo frenético de aquellos años no distinguió. Esa fue una gran violación entre muchas otras, pero usted no habla de eso, solamente acusa al otro para desviar la vista de sus horrores, y si ese otro es Estados Unidos, todo funciona. Típico y conveniente.

Señor Sánchez, para criticar a los demás se debe, ineludiblemente, conocer y aceptar públicamente los problemas internos, algo que ni por asomo hace usted en su artículo. A regañadientes acepta unas “manifestaciones” de racismo como únicos problemas en materia de Derechos Humanos y trata de generalizar vagamente admitiendo que Cuba no es un “paraíso” y que la Revolución es “humanista”. Se le olvidan entonces los gravísimos problemas con la violación, entre otros,  de los artículos 19 y 20 del documento en cuestión, ambos referentes a la libertad de expresión y reunión.

Entonces se derrama usted en acusaciones como la crisis medioambiental, misiles, guerras, y el recurridísimo bloqueo a Cuba y deja muy en claro dos ideas fundamentales al final de su extenso trabajo: si el mundo no cumple con los Derechos Humanos, no nos pidan que los cumplamos nosotros. Y lo segundo: en medio de este “desastre mundial” en materia de DD.HH, siéntanse agradecidos de que les aseguramos algunos básicos como salud y educación.

Señor Sánchez, ver la paja en el ojo ajeno es una solución fácil y a usted no debe haberle costado mucho trabajo hacer este lamentable artículo. Lo complicado sería pasar un escaneo profundo en las entrañas de nuestra Cuba, pero hasta ahí no llegan sus deseos, porque se supone que uno no debe morder la mano que lo alimenta, ¿no Señor Sánchez?

VIDEOS