sábado, 23 de noviembre de 2013

Salud: Carencias y mala atención por recortes de recursos

Hospital Materno-Infantil de Santos Suárez. Fotografía del autor.

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

LA HABANA, 23 de Noviembre.- Tras décadas de abandono, el recorte de recursos a los hospitales e industria farmacéutica por la política de "ahorro" del general Raúl Castro empeora la atención a los enfermos en el sistema de salud, por carencias de recursos y servicios básicos.

Cada vez es más difícil obtener medicinas, análisis -y que éstos sean confiables- peor hacerse rayos X, ingresar al hospital, y casi imposible  ser atendido en las condiciones de higiene establecidas.

El recorte de recursos incluye personal médico y técnico, enviado masivamente -llevando equipos y medicamentos escasos en Cuba- al extranjero a trabajar para que el Estado cobre por ellos y sirva fines políticos.

Los equipos de laboratorio y de diversos análisis y tratamientos son muy viejos y sufren frecuentes roturas, los reactivos para los análisis escasean; ello interrumpe esos servicios durante semanas y meses, con acumulación de pacientes que congestiona el sistema cuando los servicios se restablecen.

Los turnos para tomografía axial (TAC) son un privilegio, demoran meses. En todos los servicios es de necesidad la recomendación.

La escasez y la larga espera de los turnos generan cada vez más cohecho, lo cual veda los servicios o condena a largas esperas para recibirlos a los pobres sin acceso a remesas del exterior, a malversación o influencias.

En el Hospital Materno-Infantil y policlínico de Cocos y  Rabí, Santos Suárez, donde a veces los resultados de los análisis de laboratorio se extravían o resultan inexactos, únicamente hacen análisis de eritro a 12 niños al día, alegando escasez de reactivos.

En el Hospital Materno-Infantil de Luyanó, antiguo Hijas de Galicia, durante varios meses no efectuaron exudados vaginales y endocervicales por carencia de reactivos.

Y en el laboratorio del Hospital Clínico Quirúrgico de Diez de Octubre, antigua Quinta Dependiente, otorgan solamente 5 turnos para uro cultivos a adultos, los lunes, martes y miércoles; los necesitados madrugan para alcanzar turno.

Producto del creciente envío de médicos al extranjero los consultorios de médicos de la familia, están prácticamente sin doctores, algunos atendidos por estudiantes de medicina latinoamericanos.
Los médicos de familia remiten a especialistas y el Ministerio les veda recetar ciertos exámenes como los rayos x, que ahora tienen que ser indicados por doctores del mismo hospital que los hace.

A los doctores y técnicos la administración les entrega una exigua cuota de todos los materiales y placas de rayos X que pueden emplear en cada turno de trabajo.

Algunos ortopédicos y otros especialistas disponen de unas 5  o' 6 placas de rayos x por turno. En el Hospital Miguel Enríquez, Luyanó, acudió una señora al ortopédico por dolor cervical y artrítico agravado por un golpe; el ortopédico palpó su espalda.

La remitió para segunda opinión al cirujano quien la reconoció por palpación más detenidamente y ambos la despacharon explicándole que no podían ordenarle rayos x como solicitaba porque les asignaban pocas placas para casos graves.

Los ortopédicos saben que sin rayos x no pueden dictaminar con certeza si existe fractura o no, pero la administración los obliga al asignarles la exigua cuota, siguiendo disposición del Ministerio de Salud Pública, quien obedece a la orden de ahorro del general Raúl Castro.

Las cuotas restrictivas abarcan todo el material. Han ocurrido problemas en urgencias por requerir determinado medicamento o aguja intravenosa o hilo para suturar, haberse agotado ya lo entregado para la guardia, y tener que buscar al administrador para que resolviera y abriera el almacén.

Uso de jeringuillas no esterilizadas, no tener jeringuillas e instrumental por carencia de papel para esterilizarlos, mal funcionamiento o rotura de los equipos autoclave para esterilizar, cierre temporal de policlínicos por rotura del motor del agua o contaminación de la cisterna.

Hace años que las enfermeras carecen de tijeras para cortar el esparadrapo y lo hacen con los dientes, como lo constaté en los mencionados hospitales de Cocos y Rabí y en la Quinta Dependiente.

Las mascarillas para aerosol las usan varias personas, lo cual ocasionó ya tragedias por contagio o  alergias medicamentosas.

Vi en el cuerpo de guardia de la dependiente dar oxígeno sin mascarilla, introduciendo el tubo plástico en la fosa nasal de una paciente con bronconeumonía y luego de otras.

El servicio de balones de oxígeno a domicilio para enfermos terminales colapsó hace años y sólo funciona a fuerza de cohechos y encargándose del transporte los parientes de los enfermos.
El oxígeno empleado por particulares soldadores, chapisteros, herreros, para soldadura autógena lo compran a empleados de los hospitales, donde los niegan durante días a los pacientes -como ocurre en la antigua Quinta dependiente.

También los hospitales  abastecen al mercado negro: De yeso - para artesanos fabricantes de muñecos -alcohol, medicinas, sábanas, alimentos, todo lo posible, materiales de construcción- ello explica que varios hospitales llevan décadas en reparación pero continúan en ruinas  como el Miguel Enríquez.

La escasez generó hace años "la reserva": Técnicos y médicos apartan parte de los escasos materiales que les son asignados -placas, reactivos para análisis- reservándolos para colegas parientes, amistades, jefes o gente que paga. Pero hasta "la reserva" se agota durante meses.

En el materno infantil, Hijas de Galicia, está roto el equipo de hacer electroencefalograma, no hay éste servicio en todo el municipio Diez de Octubre (de 1 millón de habitantes) y por ello remiten a los niños al Hospital Pediátrico William Soler, en el municipio Boyeros.

Donde el equipo está roto también desde hace semanas y orientan a los padres de los pacientes telefonear a diario para conocer cuando esté reparado y, entonces, ir a sacar turno.

A una embarazada con problemas le negaban ingreso en Hijas de Galicia por falta de camas; por queja familiar al director le asignaron una cama en la sala de "miscelánea", lo cual entraña el peligro de contagios.

El cierre, por peligro de derrumbe, del Hospital Materno Infantil de Línea, empeoró la situación de los demás materno-infantiles, ya desde antes sobrecargados.

En las farmacias escasean o faltan medicamentos indispensables que el estado fabrica en Cuba; en estos momentos es grave la falta de Carbamazepina, anticonvulsivo.

Las empleadas de las farmacias ocultan al público ciertos medicamentos escasos y solicitados, los compran ellas mismas y los venden en el mercado negro; los pacientes los solicitan poco después de su llegada a la farmacia y les dicen que ya se agotaron.

Pero el mercado negro se abastece más arriba en la cadena de mando. Hace años por un ingente robo interno de los almacenes de la reserva del Ministerio de Salud Pública desapareció la carbamazepina.

Entonces Fidel Castro encargó su producción y almacenamiento al Ministerio de la Industria básica, hoy no hay.
En otros lugares del País la atención médica es peor y los enfermos de toda la Isla procuran ser atendidos en La Habana, lo cual recarga más el sistema.

Alguien testimonia que a un pariente en la ciudad de Pinar del Río, con fiebre, el médico no pudo enviarlo a hacerse análisis, por carencia de reactivos, y le recetó antibióticos que no hay en las farmacias.

El Estado culpa a EE.UU de las carencias de medicamentos que fabricaba normalmente en Cuba o compraba en China, pero contradictoriamente, oculta el colapso de sus servicios de salud y continúa propagandizando que son excelentes, en lugar de mostrar su ruina como evidencia contra "el bloqueo".

El gobierno de los EE.UU declara ante los reclamos de el de Cuba que hace años ha flexibilizado las ventas a la Isla y éste puede comprar todos los medicamentos que desee pagar. 

Los impagos de compras ocasionan  meses de carencias de medicamentos provenientes de China: ¿Bloqueo chino?

El discurso de Raúl Castro sobre suprimir en el Ministerio de Salud Pública supuestos gastos inútiles y despilfarros en análisis y recursos "innecesarios', su "ahorro y mejor eficiencia", es un sofisma que se traduce en enfermedad y muerte por colapso de un sistema de salud carente de base económica.

1 comentario:

Cesar Fernandez D dijo...
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