miércoles, 20 de noviembre de 2013

Queja al Arzobispo de La Habana sobre barreras, simonía y exclusión


La Habana,  20 de Noviembre del 2013.
Arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega Alamino.
Monseñor:
Acudo a Su Excelencia en queja - y petición de que lo remedie- porque en algunos templos con puertas del siglo XIX no abren éstas completamente, sino sólo la puerta pequeña, con lo cual dejan el marco como barrera arquitectónica al paso de ancianos y discapacitados.
En negligencia con su seguridad, y con la de la multitud en caso de aglomeración o pánico.
Internacionalmente existen normas que procuran el diseño universal y prohíben barreras de accesibilidad como esas en edificios que reúnen público.
La accesibilidad es el principio 6° de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (13/ 12/2006, 0.N.U.). Conceptos innecesarios si se abre la puerta según la caridad y según la fabricó el carpintero del siglo XIX.
En mi parroquia del Buen Pastor de Jesús del Monte y la cercana capilla de Nstra. Sra. de la Guardia, durante años mis ruegos y razonamientos al  señor párroco al respecto no obtuvieron resultado, tampoco publicarlo en Hablemos Press.
("Obstáculos: Piedras de tropiezo en el camino y corazones empedernidos", septiembre, 2013. - Con foto de la puerta de la iglesia de Jesús del Monte a la salida de la misa dominical).
También le ruego remedie "la costumbre" del cobro de la misa de difuntos a peso por cada nombre de fallecido, lo cual ocurría en el 2011 en el 43,24% de las iglesias que encuesté (del total de 37 templos, 21 no solicitaban pago sino donativo voluntario y 16 cobraban según tarifa).
Entonces  fue inútil  intentar comunicar con Su Excelencia y otros obispos. Y que escribiera  en Hablemos Press:"Cobro por sacramentos en la Iglesia Católica en Cuba", noviembre, 2011; y diez meses después: "! Ese cielo pseudo católico que cuesta a peso por difunto!"; septiembre, 2012).
Hablemos Press envió esos trabajos al correo electrónico de Su Excelencia.
Pero, contra doctrina, la tarifa persiste, y las barreras arquitectónicas. El único resultado de la encuesta fue que desde entonces las oficinistas al atender el teléfono contestan a mis preguntas: "No estoy autorizada para responder".
No exime a los sacerdotes disimular el cobro con: "Dé lo que Ud. pueda, lo acostumbrado es un peso por cada difunto, pero si no puede no importa". - Otras oficinistas cuentan los nombres de la lista y, lacónicas, dicen al doliente: "Son 5 pesos"(o' 10 o' el número de difuntos que sea).
Menos los eximiría culpar a los oficinistas. (Adjunto foto de cartel sobre el cobro, expuesto en el Sagrado Corazón, de Reina).
En el 2011 me informaron que en la Arquidiócesis no existe una normativa orientando la gratuidad de los sacramentos, en otros países los obispos sí cursaron esa orientación  y la experiencia  cubana muestra la necesidad de que Su Excelencia  lo haga. Y sobre las barreras.
Menciono otras miserias humanas que promueven o toleran en las iglesias: Acoso, camarillas; sin extenderme por ser ya objeto de publicación, o por atañer a mi persona y estar denunciados a organismos que registran violaciones de los Derechos Humanos.
Corrija Su Excelencia estos males, según le compete, parece tan sencillo como acorde a justicia y a doctrina, o si mis quejas son injustas, muéstremelo, también le compete como a mi obispo instruirme y corregirme si yerro.
Igual respecto a mis censuras públicas a actuaciones políticas de Su Excelencia y del clero en Cuba.
Convencido de la utilidad social del cuestionamiento crítico público y de la transparencia - ausentes en Cuba en todas las instituciones, y en la Iglesia - rara vez público sobre la Iglesia sin antes agotar personalmente la posibilidad de remedio.
Resulta en vano, por el acostumbrado no hacer, el excluirnos, el aislamiento espléndido de Sus Excelencias y el jamás responder obispos y nuncios las cartas que les dirigimos - mientras predican  "diálogo". (Excluyen también a S.S. el papa Francisco de cuya labor no informan).
Me quejo de esa incivilidad que si la creen "prudencia" es error, pues les desmerece crédito y nos obliga a exponer públicamente hasta mezquindades como éstas que debieran haberse arreglado hace años con tres minutos de conversación con el cura y , si éste no resolvía, una llamada telefónica al Arzobispado.
! Solemos ser empecinados y hacer oídos sordos a las críticas! Ojalá quieran los hombres - pues lo que quiere Dios es notorio - que los casos motivo de estas peticiones no sean noticia  futura por la caída evitable de una anciana o mala opinión popular por el cobro de sacramentos.
O demandas legales cuando exista derecho en Cuba.
Espero su respuesta postal, repito: Es nocivo fingir que no existimos o que nuestras opiniones sólo merecen despectivo silencio.
Que Dios lo ilumine y bendiga.
Jaime Leygonier Fernández.
Feligrés de la Parroquia de El Buen Pastor de Jesús del Monte.

Vecino de Zapotes # 113 e/ San Benigno y San Indalecio, Stos. Suárez, La Habana, Z.P. 5, C.P. 10, 500.

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