jueves, 14 de noviembre de 2013

Estado reconoce que sus maestros cometen faltas de ortografía

Escolares de primaria. Fotografía del autor.

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

LA HABANA,  14 de Noviembre.- El estado cubano reconoció al fin que sus maestros y graduados desconocen las reglas ortográficas, en el Noticiero Nacional de Televisión (NNT) del 13 de noviembre, con breves entrevistas a funcionarios del Ministerio de Educación, quienes afirmaron que estudian las causas y lo remediarán.

No cuestionan el sistema que genera a profesores y alumnos con esas fallas, no dicen las causas y los entrevistados procuran minimizarlo y culpar a los padres de los escolares.

Era un secreto a voces, comentado por los padres de todo escolar y que la prensa independiente reportó repetidas veces mientras los funcionarios  de Educación y la prensa loaban el sistema educacional cubano y publicaban en periódicos y discursos que cada curso escolar era superior.

Los entrevistados y la reportera refieren el descubrimiento del problema a investigaciones del Ministerio de Educación  efectuadas en los años 2008 y 2009 -guardadas en secreto hasta ahora y que, transcurridas  hace cuatro años, debían haber reportado ya mejoría en la ortografía.

Ahora -tras cuatro años de meditación- aseguran que repasarán a los maestros en su día semanal de preparación para que aprendan las reglas ortográficas, y !preguntan por las causas del problema! -causas que conocen. Las menores son:

La imposición ministerial de pasar de curso, y finalmente graduar, a todos los alumnos, tengan o no los conocimientos del grado. Con rebaja de salario y acoso al docente que no los gradúe a todos.

Desprestigio a la profesión por ello, que  empeoró  la disciplina de los escolares, los desalienta de estudiar y crea en los padres la falsa ilusión de que su hijo aprende sin estudiar "porque es inteligente".

Décadas de improvisar maestros y profesores con jóvenes sin instrucción básica, que con el transcurso de las generaciones  fueron cada vez menos instruidos y con el paso del tiempo pasaron a puestos de dirección en las escuelas y en el Ministerio de Educación.

El Ministerio de Educación y sus instancias municipales agobiaron a generaciones de maestros con inspecciones y tareas burocráticas y políticas, divorciadas de la formación de los docentes. La labor del Ministerio no es educativa.

Y a los docentes les hace insoportable permanecer en la profesión por los maltratos laborales y  mentalidad impositiva militar de la jefatura, que a fines de los 80 y durante los 90 se sumó al empeoramiento económico para que abandonaran en masa el magisterio.

Lo cual no supieron remediar atrayéndolos con ventajas, y Fidel Castro repitió en los 90 el absurdo de improvisar maestros -!y enfermeros!- con adolescentes del campo y que por sus malas notas no podían aspirar a mejor carrera y con pretender reemplazar a los maestros con clases televisivas.

Las clases televisivas ya habían  fracasado en los años 66, 67, y los adolescentes que impartirían el magisterio mientras lo estudiaban fracasaron en el curso 1971-1972.

Salvo excepciones de intelectuales y profesionales, los padres de hoy son víctimas de esa educación deficiente, alumnos ayer que se graduaron ignorando las reglas ortográficas y las matemáticas y las tablas de multiplicar.
Es descarado culparlos, realmente, la mayoría, espantados de la ignorancia de la maestra  instruye a sus hijos lo mejor que puede, en el hogar y desde los años 90 les costea maestros particulares - práctica ilegal.

Contra esta enseñanza extra para intentar suplir las deficiencias de la oficial, conspira el agotamiento de los escolares que permanecen excesivas horas en la escuela y por ello no pueden aprovechar debidamente las enseñanzas del maestro "repasador" en horas en que necesitan descanso y juego.

De la excesiva jornada escolar, de 8:30 a.m. a 4:30 o' 5 p.m., muchas horas se desperdician en "clases" de adoctrinamiento político y marchas de infantería en instrucción militar "para cuando los yanquis nos invadan".

O se desperdician en turnos de clase sin maestro que propician la indisciplina y el aborrecimiento por las clases.

No es infrecuente que por carencia de maestro reciban unas pocas clases de determinada materia, pero pasan de grado igual y hasta los padres protestan que sería injusto suspenderlos "porque no fue su culpa que no hubiera profesor".

Tales son algunas de las causas menores. La principal causa educativa fue, sencillamente, que a principio de los años 60 el Ministerio quitó de los programas de clase  el estudio de las reglas ortográficas, alegando que era enseñanza memorística burguesa.

Disparate que persistió hasta el día de hoy, en que preguntan: "¿Cuál es la causa?".

La causa política  -en un sistema que politiza hasta a la ortografía y supedita todo a la propaganda- es exhibir en los discursos y estadísticas sus graduaciones masivas, mayores que las de cualquier otro país  latinoamericano. Prueba de la superioridad del sistema y de la bondad del gran líder.

Y la causa económica: la carencia de economía (incluso cuando la Unión Soviética costeaba "la Revolución") para sostener un sistema educacional masivo gratuito.

Incapacidad económica que impedía e impide no pasar de grado a los escolares necesitados de repetir el año por no haber aprendido sus contenidos. Porque no pasarlos al año superior significaría "un cuello de botella en la producción":

Insuficiencia de instalaciones y maestros para ese aumento de alumnos.

Las consecuencias educacionales y culturales son desastrosas, generaciones jóvenes de ignorantes con muy pobre instrucción en todas las materias, dificultad para la lectura, incapacidad o dificultad para el análisis de textos o ideas, para resumir, para la expresión y con diplomas  oficiales.

Las consecuencias políticas -para este tipo de regímenes los seres humanos no importan-  son un éxito: El Mundo convencido de que en Cuba el Estado proporciona ejemplares educación pública y atención médica gratuitas.

!Caras nos cuestan! Pero aunque la gran mentira le estalla en la cara al Régimen, continuará el Mundo  abrazado a esos falsos prejuicios sobre las bondades del castrismo, y éste inflando sus mentiras: Lázaro cubierto de llagas que abraza sus dos muletas propagandísticas: Salud y Educación.

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