lunes, 18 de noviembre de 2013

Empoderamiento de la sociedad civil independiente

Por Pablo Morales Marchán/ Hablemos Press.

LA HABANA, 18 de Noviembre.- Para hacer política hacen falta recursos humanos, financieros y materiales. Parece una verdad de Perogrullo, pero a veces nos olvidamos de pensar en ello y darle la debida prioridad.

Hay que concebir los proyectos sociales y políticos de manera integral para tener en cuenta los estatutos o códigos de ética, el proceso de selección de los miembros, las distintas responsabilidades de cada cual, los recursos de los que se disponen y los  posibles modos de obtener otros,  para trabajar como una organización independiente.

El trabajo por cuenta propia a través de terceros; la ayuda del exilio cubano y de otras organizaciones internacionales no gubernamentales, afines a las labores de las formaciones cívicas, son los posibles y probables contribuyentes financieros y materiales para el funcionamiento efectivo de las sociedades que buscan desarrollarse.

Realizar actividades culturales-recreativas, donde participen –sobre todo- los cubanos de a pie y permitir y estimular el intercambio de información entre  periodistas, juristas, bibliotecarios independientes y los diferentes grupos que abogan por la protección de las mujeres, los presos políticos, los afro descendientes, los de diversidad sexual y religiosa, entre otros, darían una mayor visibilidad y  accionar.

Lograr una conciencia patriótica y validar los derechos fundamentales, entre ellos el de asociación, sería posible gracias a la observancia, el análisis y la inteligencia emocional, armas  con las que la sociedad civil independiente  ganaría más espacios y miembros dentro del entramado social cubano.

Un activista social necesita aprender el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, estar informado medianamente sobre hechos del acontecer nacional y del mundo, tener acceso a cursos o talleres que lo preparen mejor en la lucha por lograr una democracia funcional.

No se trata de violar las leyes, sino de estudiarlas, modificarlas o derogarlas a través del parlamento; y cuando éstas no tengan respuestas satisfactorias, salir a los espacios virtuales y físicos, nacionales e internacionales, acusando al régimen de violador de lo legislado en el contexto nacional, para que sea sancionado en un marco supranacional.

De ahí, la importancia de la interacción entre los periodistas independientes,
publicando en todos los espacios posibles todas las denuncias.

La asesoría de los jurídicos y los bibliotecarios, con la información pertinente para la preparación de todos, crean el entretejido que daría mayor protección y accionar a las fuerzas del cambio.

Los activistas de Derechos Humanos de hoy, serán los líderes del futuro. La democracia no se desea, se construye día a día. La causa es un sentido de vida, no un modo de existencia.

La madurez política se pone en práctica con creatividad y plena convicción; en ello nos va la vida, el futuro de las nuevas generaciones y el destino de la nación.

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