martes, 5 de noviembre de 2013

Cubano sancionado a 30 años por los hechos del 5 de febrero en Varadero cuenta su testimonio

CAMAGUEY,  5 de Noviembre.- Mi nombre es Raúl Cornell de la Rosa, nací  el 24 de marzo de 1970. Tengo mi residencia en Calle 1ra. Número 30, entre D y C Reparto El Jardín, provincia Camagüey, y actualmente estoy encarcelado en la prisión  Kilo 9 en la disciplinaria, destacamento número 8,  provincia  Camagüey.

A continuación quiero ofrecer mi testimonio sobre las  injusticias, los maltratos y las violaciones a los  derechos humanos, por parte del régimen de los Castro, de que estamos siendo víctimas, David Guzmán Aguilera y yo.

Comenzaré diciendo que fui sancionado a 30 años de prisión en el Tribunal Provincial de Ciudad de La Habana, por la sala de Delitos contra la Seguridad del Estado, en la causa número 20 del año 1993, por los delitos de Piratería, Robo con Intimidación a las Personas, Homicidio y Lesiones Graves; realmente  me culparon de tres delitos que realmente yo no cometí.

Mi delito fue cometido el 5 de febrero de 1993 a las 11:00 am, en la provincia  Matanzas en la Playa Varadero, en plena temporada alta de turismo. Guzmán Aguilera y yo desarmamos a dos policías, disparamos varios tiros en el Hotel Club Náutico de Varadero y tomamos a varios turistas canadienses como rehenes.

Creamos algo de pánico en toda esa zona donde está ubicado ese Hotel y en todas las zonas aledañas. A raíz de esta acción hubo que adelantarles el regreso a muchos turistas que fueron víctimas de pánico y pidieron regresar a su país.

El Hotel Club Náutico de Varadero estuvo vacío  durante tres meses, porque ningún turista quería estar allí. Después de todo esto el Gobierno de Cuba me ha hecho la vida difícil aquí en las prisiones, por eso escribo este testimonio, para que mi caso se conozca y llegue a la opinión pública internacional y los organismos de Derechos Humanos.

Luego de estas acciones secuestramos una lancha de goma, marca Zodia, con un motor Mercuri fuera de borda. Por causa de las complicaciones que hubo en la playa tuvimos que irnos con tres buzos cubanos, a quienes tomamos como rehenes, y a siete millas de la costa una lancha patrullera grifi se nos abalanzó, y como resultado de esta acción hubo un desaparecido y tres lesionados graves, incluyéndome a mí,  que poco faltó para que perdiera la pierna izquierda.

El abogado que se ocupó de nuestro caso nos dijo que, según las leyes de este país, el delito de que se nos podía acusar era de salida ilegal y de robo con intimidación a las personas, un delito contra la Seguridad del Estado, ya que la embarcación que nosotros secuestramos, no aparece en la norma jurídica de Cuba como piratería,  porque para que exista la piratería la embarcación robada tiene que tener un motor potente y capacidad para transportar a más de 10 personas, y ese no era el caso.

El homicidio y las lesiones graves de que ellos nos acusan fueron ocasionada por los guarda costas que intencionalmente nos tiraron la lancha grifi arriba para impedir que nosotros pudiéramos escapar. Nosotros, lo único que hicimos fue intimidar a las personas, en ningún momento golpeamos a nadie.

Sin embargo, al gobierno y al tribunal que nos sancionó no les bastó con la sanción impuesta, sino que en la prisión me fabricaron otra causa y me sancionaron injustamente a un año más, ya que yo llevaba 10 días en huelga de hambre reclamando un libro que me quitaron y por no pararme para el recuento.

El tribunal popular vino a la misma prisión y me sancionó a 1 año de prisión por el delito de desacato y desobediencia; a raíz del año me hicieron una Conjunta Humanitaria, porque tienen el cinismo y el descaro de llamar conjunta humanitaria.

Me pusieron a cumplir 30 años a partir de noviembre del año 1996, quiere decir que a partir del año 1996 del  mes de noviembre yo tengo una nueva sanción de 30 años, es decir, que el tiempo que yo tenía cumplido no me sirvió de nada; estos señores que gobiernan este país le llaman a esto Conjunta Humanitaria.

El año 2000, yo vi aquí en prisión a Juan Villas Furias, jefe del departamento del Cleep, que son los que atienden legalidades en prisiones.  Este fiscal revisó mi expediente y me comunicó que realmente el tribunal que me sancionó estaba violando conmigo el artículo 56.1 que realmente a mí me aparecían 2 años y 9 meses de más en el expediente.

El oficial me dijo que iba a dirigir un informe al tribunal que me sancionó para que me arreglara esa violación, pero todavía no he recibido respuesta.

He presentado mi queja a todos los niveles del gobierno; nombré dos abogados, pero el tribunal que me sancionó no quiso darles mi expediente a los abogados para que resolvieran el problema legal que tengo. Les dijeron que no les iban a dar ningún expediente.

Hasta la fecha he cumplido 21 años en prisión y durante este largo encierro he sido víctima de fuertes golpizas y maltratos de todo tipo, y desde el año 2000 estoy sufriendo fuertes dolores en el estómago y una alergia en la piel producto del parásito giardia intestinal.

La mayoría de los médicos que atienden a los presos son unos incompetentes y unos anti presos. Me han dicho que ese problema ya es crónico.

Es una falta de respeto lo que hay con la salud; aquí todo es una fachada. Sin embargo se la pasan pidiendo clemencia y justicia para los 5 agentes de la Seguridad del Estado que tienen presos en los Estados Unidos. Yo no me explico cómo Cuba dio cuenta en Ginebra de Derechos Humanos en este año 2013 y ese organismo felicitó a Cuba por el cumplimiento de los Derechos Humanos, con todas las violaciones que existen en las prisiones de este país.

Para nombrar esos hechos, la palabra violación y peloteo son insuficientes; más que una violación de los Derechos Humanos es un acto vandálico y de abuso de poder, cometido contra mí, por mi juventud  e inexperiencia, porque he cumplido casi 21 años de prisión, y me aplicaron, además, 3 años y 9 meses más, injustamente.

Este gobierno, que se auto denomina “humanista” y presume de sus programas de reeducación penal, para reincorporar a la sociedad a las personas que cometen delitos, lo que hace en realidad es poner obstáculos y zancadillas para ver si te pueden prolongar más la permanencia en prisión.

Por todo lo expuesto con anterioridad, yo les pido a los grupos humanitarios y de Derechos Humanos que existen en el mundo que hagan saber mi caso para ver si se hace justicia conmigo y mi compañero David Guzmán Aguilera. Sin otro asunto, Raúl Cornell de la Rosa.

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