jueves, 21 de noviembre de 2013

¿Bastión o bastón para una dictadura decrépita que llegó al 2013?

Por Pablo Morales Marchán/ Hablemos Press.

LA HABANA, 21 de Noviembre.- Lo que necesitan los cubanos es acabar con el hambre y la miseria en el país y no alimentar una belicosidad inducida por un grupúsculo de ancianos vestidos de verde olivo intentando justificar su incapacidad política y su ignorancia para administrar recursos de todo tipo, especialmente los humanos y financieros.

El premio Nobel de la Paz, el ex presidente costarricense Oscar Arias, en uno de sus discursos denunció que el primer enemigo que tenía Latinoamérica era la pobreza y el hambre; que era alarmante ver el incremento acelerado de los presupuestos destinados a la compra de armamento y la modernización de los ejércitos nacionales del área.

Al pueblo cubano le ha costado miles de vidas humanas y millones de pesos las guerras en África y en otras partes del mundo. A modo de ejemplo, sólo la guerra en Angola le costó, desde sus comienzos hasta el final, un millón de pesos diarios para garantizar el avituallamiento a las tropas de la isla acantonadas en aquel lugar.

El petróleo que le vendió la extinta Unión Soviética al régimen de los Castro, a precios preferenciales, en las décadas de los setenta y los ochenta, en gran parte se reexportó, o se utilizó para producir cemento nacional que se dedicó a la construcción de polígonos de preparación y enrevesados túneles con fines militares, como parte de la estrategia conocida como “La guerra de todo el pueblo”, está entre los más escandalosos ejemplo de esta doctrina.

Según ésta, la anticipada preparación militar de toda la población cubana, organizada en diferentes cuerpos armados, resistiría el embate de una supuesta invasión militar foránea a la isla.  

La única invasión que está salvando vidas en este país, es la de las remesas desde el exterior, principalmente la de los emigrados cubanos que viven en los Estados Unidos de América, y que ya alcanza la cifra de 5 mil millones de dólares al año, entre dinero y bienes materiales.

La otra, es el turismo con, aproximadamente, 2 millones de visitantes extranjeros en este año, que generan cierta ganancia para los pequeños emprendedores que alquilan sus casas y autos, y ofrecen servicio de   restaurantes, entre otros negocios.

El aumento de la emigración hacia cualquier parte del mundo, es una clara señal de que los cubanos están huyendo de la invasión de absurdos de la gerontocracia marchita.

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