lunes, 25 de noviembre de 2013

Acción y reacción

Por Pablo Morales Marchán/ Hablemos Press.

LA HABANA, 25 de Noviembre.- El pretexto de plaza sitiada ha sido y es la carta a la que el régimen castrista apuesta todo el tiempo.

El ejercicio militar nombrado Bastión 2013, viene a corroborar esta afirmación, y el General Presidente  Raúl Castro Ruz se comporta como se esperaba que lo hiciese ante el avance de la sociedad civil independiente cubana, que está ganando terreno en lo nacional y en lo internacional de manera notoria.

Con grandes problemas sociales y económicos, la dirección de la isla actúa de un modo beligerante, comportamiento natural y bien planeado desde antes de 1959, para instaurarse en el poder por la fuerza, creando la doctrina de “la guerra de todo el pueblo”, para rechazar cualquier cambio del status quo.

La votación en las Naciones Unidas (ONU) en contra del embargo, la presidencia pro tempore en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, la reciente elección como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, los distintos convenios económicos con China, Rusia, Brasil, India, (miembros del BRICS) y el reforzamiento en otras esferas, con estos y otros  países aliados, parecen ser el espaldarazo que animó a los Castro a mostrar nuevamente sus cartas credenciales militaristas.

Las recientes declaraciones del Vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, confirman que el gobierno cubano violó la sanción impuesta por la ONU a Corea del Norte sobre la prohibición de importar armas nucleares, cuando meses atrás fue interceptado por autoridades panameñas un barco norcoreano con armamento nuclear y aviones rusos en perfecto estado de funcionamiento provenientes de la isla, argumento que azuza esta actitud belicosa de los violadores y cuestionados castristas.

En el ámbito nacional, toda esta situación la quieren utilizar para reprimir, encarcelar, y desaparecer si es preciso, a la disidencia interna como por ejemplo, aplicarles la Ley 88 (conocida como Ley Mordaza) a los periodistas independientes, por publicar “información sensible para la seguridad nacional” en medios de prensas extranjeros.

Otras conocidas leyes que sancionan los delitos contra la Seguridad del Estado, son parte del arsenal jurídico al que pretenden echarle mano y tratar de reducir el costo político de la represión en medio de un supuesto Estado de sitio, al presentar a la oposición pacífica cubana como la “quinta columna” que está potenciando una invasión extranjera.

Existe “la operación Enjambre”, que busca el descrédito personal de los activistas de la sociedad civil independiente cubana, usando todo tipo de información de inteligencia, donde 150 periodistas y blogueros oficialistas, comandados por agentes de la Seguridad del Estado, pretenden ir a las redes sociales de Internet y la Intranet para socavar el poder de convocatoria para los proyectos de los demócratas cubanos.


Peligrosas movidas para nosotros los demócratas cubanos, que no podemos ver impasible la gran jugarreta que el régimen está armando, y tenemos que articular audaces e inteligentes acciones para neutralizar a toda esa maquinaria que está dispuesta a hacer lo que sea. Ellos están en guerra y nosotros no podemos esperar nada bueno de ellos.

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