lunes, 14 de octubre de 2013

Réquiem por los balseros cubanos

Por Pablo Morales Marchán/ Hablemos Press.

LA HABANA, 14 de Octubre.- El mundo se conmovió con la noticia de la muerte de 302 emigrantes clandestinos, que viajaban en una precaria embarcación que naufragó frente a las costas italianas de la isla de Lampedusa -la más grande de las islas del archipiélago de las Pelagias, en el Mar mediterráneo.

El dolor que se siente por estas pérdidas humanas es un sentimiento recurrente en la memoria emotiva de los cubanos, no importa en qué lado de la orilla vivan estos.

Durante más de 50 años, las aguas del Golfo de México han sido omnipresentes y se han tragado muchas de las evidencias de cómo, cuándo, dónde y porqué han desaparecido estos seres humanos.

A ciencia cierta nadie sabe cuántos cubanos han muerto tratando de escapar de la isla-prisión, ni cuáles fueron sus últimos pensamientos en una situación extrema en la que perdían lo más sagrado: la vida.

La intolerancia del régimen de La Habana, mantiene un diálogo de sordos con sus connacionales, siendo ajena totalmente a las necesidades de los cubanos, trayendo como consecuencia que estas personas se lancen al mar para escapar de la pesadilla castrista.

El derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate -que costó la vida a cuatro personas- es otro triste episodio que la memoria histórica del país jamás enterrará, hasta que los culpables de este y otros crímenes como los del remolcador 13 de marzo, paguen por su crimen.

Los demócratas cubanos, que llevamos en nuestro corazón un luto permanente, preferimos lanzarnos a la calle y al ciberespacio para reclamar nuestros derechos, con la convicción de la victoria.

Pedimos a Dios, que ese sol que nos alumbra cada día, ilumine el azul profundo de ese inmenso Mar Caribe y deje de ser el cementerio de nuestros sueños más preciados: Las libertades fundamentales.

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