martes, 29 de octubre de 2013

¿Quién roba y engaña a quién?

Por Eduardo Herrera/ Hablemos Press.

LA HABANA, 29 de Octubre.- En Cuba el robo y el engaño se han generalizado en los últimos 30 años. Los cubanos, quizá por vivir momentos difíciles, han tomado esta mala costumbre como norma para poder subsistir en la situación en que se encuentran.

Raúl Castro, en uno de sus últimos discursos, se refirió a las indisciplinas sociales y llamó a combatir estos males que aquejan a la sociedad cubana de hoy.

En conversación con los ciudadanos hemos podido conocer su opinión al respecto, las que no se corresponden con las causas expuestas por el mandatario en su discurso.

Relata un carnicero, quien no quiso se revelara su identidad, que en las carnicerías donde se distribuyen los pocos productos de la canasta básica, cuando llega el pollo congelado, dicho producto es vendido a la población a precios acorde con su salario, una libra por consumidor, una vez por mes.

Este producto trae un embalaje que indica su peso teniendo en cuenta la merma que da el exportador, y al llegar a las carnicerías se vuelve a pesar. La mayoría de las veces tiene un peso superior al que dio el fabricante, y este último valor es el que se tiene en cuenta, obligando así al dependiente a dar menos de lo que corresponde a cada cliente, para poder cumplir con el pago correspondiente exigido por el Estado.

Sumemos a esto, que la reparación de las neveras, la pintura y arreglo de los locales, sale del bolsillo del trabajador y no del fondo de la empresa estatal. Todo esto, junto con las necesidades básicas por satisfacer, hace que los empleados de este sector sean tentados a delinquir para poder subsistir.

Un chofer de camiones también contó, con mucha discreción, que el robo con sutileza ocurre en empresas donde hay parques de camiones u otros vehículos. Allí, muchas veces los vehículos funcionan gracias a los choferes, quienes tienen que pagar de su bolsillo las reparaciones de los equipos, y para poder lograr los arreglos tienen que hurtar el petróleo o dar servicios no autorizados para obtener dinero.

Así podemos mencionar muchísimos ejemplos en los que el robo y el engaño están presente, sea al Estado o al pueblo directamente; lo cierto es que este flagelo nos golpea a todos los que vivimos en condiciones poco favorables para llevar una vida feliz.

Pero el cubano, en su mayoría, ha preferido delinquir hasta su detección que reclamar sus derechos, según les corresponda. Resulta que durante el gobierno “revolucionario” los han engañado y les han robado lo más preciado para un individuo: sus derechos, y estos seres humanos prácticamente no reclaman.

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