miércoles, 2 de octubre de 2013

Nuevas caras, viejos estrategas

Por Pablo Morales Marchán/ Hablemos Press.

LA HABANA, 2 de octubre.- En su último Congreso, la prensa oficial acordó, entre otras cosas, revitalizar sus filas incorporando jóvenes egresados de las escuelas de periodismo.

Impregnarle al sector un impulso renovador, en función de las actualizaciones del proceso conocido como los lineamientos del partido comunista, que exige educar a la población para llevar adelante todo lo acordado.

Se aprecia en los medios de difusión masiva -especialmente en la televisión nacional- jóvenes rostros que muestran  interés en insuflarle  a su labor una dinámica mayor  en la consecución  de un periodismo crítico, profundo  y responsable.

En Cuba, querer no siempre es poder, si los que tienen el sartén cogido por el mango, no quieren. La maquinaria ideológica que mueve los resortes de la manipulación de las masas permite refrescar la imagen de los portadores del mensaje y chapotear en el fango, pero no ahondar en el entramado social, que devele las particularidades del sistema y muestre las costuras de las incapacidades de los que desgobiernan desde las alturas del Olimpo cubano.

En estos días, se puede apreciar en las pantallas de los televisores en los canales de alcance nacional, a nuevos reporteros debatiendo sobre la corrupción y el fraude en la isla, pero a un nivel que no roza a la élite, ni por casualidad. Nunca se verán generales, ministros, directores de grandes empresas, presidentes  del gobierno y el partido, a nivel provincial o nacional, cuestionados y sancionados moralmente por la prensa oficial.

Los chivos expiatorios siempre son administradores del comercio mayorista o minorista, que roban o adulteran la calidad de los productos que se venden en la redes de distribución estatal, el fraude académico y la venta de   exámenes por inescrupulosos y negligentes empleados de educación que no atienden correctamente a los usuarios y lo timan, alterando el precio oficial de las ofertas de bienes y servicios, entre otros delitos de menor cuantía.

Si algún intocable cae en desgracia, se escribirá una editorial, un comunicado oficial o cosa  parecida, pero sin dar muchos detalles al respecto.

La eliminación del secretismo del que habla Raúl Castro, es sobre lo que hacen los demás, no sobre lo que hacen en la cúpula castrista.

Los nuevos heraldos al servicio del sátrapa, aprenderán en breve tiempo, su condición de escribanos papagayos oficialistas. Para eso son el relevo, para que los más viejos del gremio puedan descansar de tan infortunada tarea.

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