miércoles, 9 de octubre de 2013

Mendicidad, la cara sucia del castrismo

Ciudadanos que deambulan y mendigan en la capital. Fotografía del autor.

Por Pablo Morales Marchán/ Hablemos Press.

LA HABANA, 8 de Octubre.- Cada día se hace más habitual ver personas menesterosas, desaliñadas, con problemas de drogadicción y alcoholismo deambulando por el área metropolitana de la ciudad, especialmente afro descendientes.

La galopante miseria se apodera del escenario nacional e invade espacios que la maquinaria del régimen intenta maquillar, y que cada día, la superficial cirugía conocida como las reformas Raulistas  no puede ocultar.

Los espacios públicos como parques, áreas turísticas, zonas residenciales, centros comerciales, entre otros lugares de interés del turismo internacional y la emergente clase media cubana, se ve asaltada por esta troupe que en avalancha desesperada desmiente al régimen al exponer el total desamparo en que sobreviven, en un mundo abiertamente marginal.

Todo esto es parte de las mil caras de la miseria espiritual y material que agobia al cubano de a pie. La prostitución, la corrupción y la represión a voces independientes y proyectos cívicos alternativos que buscan sellar la sangría migratoria de profesionales y fuerza laboral joven necesarias para reconstruir el país, la identidad y el orgullo nacional. 

Recortes al presupuesto de la llamada Asistencia Social, a las pensiones y dietas médicas, la eliminación de ayuda económica al adulto mayor que tenga familiares que deban responsabilizarse con él, reducción de plantillas en las empresas estatales, la improvisada y obligada apertura para la pequeña iniciativa privada que recurre en gran parte al mercado negro al no existir los mercados mayorista.

La inventiva para mendingar  sorprende enormemente, se alquilan niños entre 1 año  y 5 años de edad (especialmente de la raza negra)para pedir dinero a los turistas foráneos para leche, ropa y calzado, los alcohólicos para beber y drogarse se humillan para lograr su objetivo.

Algunos simulan problemas de enfermedad  y piden para comprar la medicina, aparentes devotos religiosos demandan cierta ayuda financiera para honrar a sus santos y entre los más conocidos están los llamados buzos que escarban en los botes de basura en los restaurantes de lujos  y barrios de la élite en busca de lo que aparezca para comer, reciclar o vender.

Somos un país del Tercer Mundo, donde estos males sociales son comunes, pero en Cuba después de más de 50 años de castro comunismo estamos peor que cuando empezó este desastre conocido como Revolución cubana.

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