sábado, 5 de octubre de 2013

Marginados y en peligro

Por William Cacer y Tamara Rodríguez/ Hablemos Press.

LA HABANA, 4 de octubre.- Unas cuarenta personas, incluyendo once niños, tres de ellos de un mes de nacido, se encuentran en peligro de muerte por el mal estado de la edificación en que viven.

“Estamos en peligro, marginados e indefensos; no sé si porque somos negros o porque somos pobres. 

Nadie nos escucha y estamos desesperados pidiendo a Dios que proteja nuestras vidas”, dijo Nancy Verdecia, residente del lugar.

El edificio, ubicado en Calle J número 356 entre 17 y 19, en el capitalino reparto Vedado, fue construido en la década del 40, y desde la llegada al poder del castrismo “nunca se le ha dado un mínimo de mantenimiento”.

A pesar de los constantes reclamos a las autoridades de la Vivienda y el Poder Popular, los vecinos no han tenido una respuesta, aún cuando el 14 de febrero de 1993 se produjo en el edificio un derrumbe parcial que cobró la vida a una joven que dejó 4 niños huérfanos.

“No estamos pidiendo un palacio, lo que queremos es un albergue o un garaje donde podamos asegurar nuestras vidas y las de nuestros hijos, pero las autoridades no nos escuchan”, comentó Marta Herrera, una anciana que reside en el lugar.

El gobierno del General Raúl Castro, culpa al gobierno de los Estados Unidos de todos los errores y desastres políticos, económicos y sociales cometidos por dirigentes de la Revolución.
“Yo hablé con Mireya y Haydee, funcionarias de la Vivienda, y me dijeron que lo iban a elevar, pero no sé adónde lo van a elevar, porque ya hace 2 años y nada; parece que están esperando que se muera otra persona. Parece que todos están cortados con la misma tijera”, señaló Verdecia.

Desde principios de los años 90, con el desplome del Campo Socialista y la política oportunista del gobierno de La Habana de aprovechar a su favor los reveses y desatinos, el movimiento de micro brigadas -dedicado a la construcción de viviendas para la población- fue desarticulado.

Los altos precios de los materiales de construcción, sumados a los magros salarios que devengan los cubanos y los constantes y crecientes desalojos llevados a cabo por el gobierno han servido como agravante a la situación de la vivienda en el país.

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