miércoles, 9 de octubre de 2013

La iniciativa privada en Cuba: El permiso estatal de “modista o sastre”

Local de un cuentapropista donde se vende ropa. Fotografía del autor.

Por Gilberto Figueredo/ Hablemos Press.

LA HABANA, 8 de Octubre.- Cuando se escribe sobre el desarrollo actual de la iniciativa privada en Cuba hay que describir lo más objetivo posible lo que está ocurriendo, sencillamente porque más de 50 años de economía planificada y de control absoluto de los principales medios de producción, no pueden pasar inadvertidos.

Por esta razón deseo aclarar, que a diferencia de lo que afirman algunos colegas de reconocido renombre en mi país no existe ninguna campaña gubernamental para prohibir la venta de ropa estadounidense.  

Lo que está ocurriendo es que en ninguna parte de la legislación vigente aparece algún permiso estatal que permita que los trabajadores por cuenta propia vendan confecciones textiles importadas del extranjero o ningún otro artículo de origen industrial, aunque sean de lícita adquisición.

Los trabajadores por cuenta propia con licencia o permiso estatal de Modista o Sastre, se les admite la venta al detalle (a nacionales y a extranjeros) de sus propios diseños y producciones, preferentemente de acuerdo con las medidas y preferencias de sus clientes, informaron a Hablemos Press funcionarios del Ministerio del Trabajo y de Seguridad Social del municipio capitalino de Centro Habana.

Estas normativas pueden parecer ridículas y hasta excesivas pero desde la publicación en la gaceta oficial del decreto-ley 141, del 8 de septiembre de 1993, a los trabajadores por cuenta propia solo se les permite la venta directa a la población de producciones y servicios que elaboren estos trabajadores.

Sin embargo, lo que nadie dice es que una gran parte de esta mercadería en litigio importada preferentemente desde Ecuador,  México o desde Nicaragua bajo el gobierno de Fidel Castro, se vendía dentro de la propia Red de Tiendas Recaudadoras de Divisas mesclada con la oferta estatal o en las entradas de los establecimientos hasta la llegada de Raúl Castro, que al incrementar las inspecciones y los controles de “inventarios sin avisar” obligó a cambiar la estrategia.

Ahora con la nueva administración, los más atrevidos con residencia permanente en naciones latinoamericanas entran y salen del país abastecen a los microempresarios por intermedio de una especie de Mercado Mayorista Informal aunque algunos solicitaron sus propias licencias y venden sus productos con trabajadores contratados.

Pero como hasta la fecha el gobierno cubano no encuentra alguna solución “salomónica” que le permita emplear a los trabajadores y a los burócratas que le sobran en el “voluminoso” sector empresarial estatal las multas, los decomisos y las amenazas de tomar medidas más severas contra las modistas, los sastres o las costureras particulares son muy aisladas y sin mucha repercusión nacional.

Pero de esto y de mucho más continuaremos dialogando la próxima semana en la búsqueda ciudadana de un gobierno responsable.

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