sábado, 12 de octubre de 2013

Equilibrio

Por Pablo Morales Marchán/ Hablemos Press.

LA HABANA, 12 de Octubre.- Entre el Estado Policial  cubano y los ciudadanos, debe estar la Sociedad Civil Independiente mediando, encontrando el punto que equilibre las fuerzas y evite el desplazamiento de las fuerzas en conflicto hacia un sentido u otro.

La intromisión grosera del Estado en los asuntos que le compete a la toda la sociedad civil, aniquila el poder de creación tanto colectiva como individual de la ciudadanía.

La soluciones nacen de la necesidad de hacer funcionar al sistema, partiendo de la óptica de los implicados directamente en un ambiente pro activo, potenciando el desarrollo espiritual y material de la nación.

Ahí es cuando se hace más evidente la ineluctable necesidad de un Estado de Derecho que rija los destinos del país, con la separación verdadera de los tres poderes: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial.

La creación de proyectos viables que interesen a la mayoría de los grupos que representan los intereses del ciudadano, moverían a las fuerzas activas a reordenar el statu quo y a crear una cultura interactiva, respaldada por objetivos integrales y pluriparticipativos que permitirían ganar audiencia, sin caer en el consabido populismo que al final deriva en clientelismo político.

Todo este actuar inteligente y audaz evitaría que el régimen se apropie de las iniciativas y maquille su deteriorada imagen y su cansina perorata de proyecto social superior.

Las demandas tienen que llegar hasta la final consecución de lo exigido; eso, requiere energía y sacrificio por un bien mayor; no es tarea fácil, hace falta voluntad a toda prueba, visión, paciencia y sobre todo entereza, que son las condiciones que deben caracterizar a los líderes de la Sociedad Civil Independiente Cubana, quienes centrarán sus fuerzas en la unidad de objetivos.

La causa debe ser la protagonista, no el individuo. Aunque se necesite  el carisma probado de algunos, la contribución colectiva evitaría el culto a la personalidad, y la diferencia de criterios no menguaría la dinámica de los cambios, sino que los fortalecería,  permitiendo que la diversidad de criterios enriquezca las propuestas encaminadas a solucionar los problemas que demanden mayor urgencia.

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