lunes, 14 de octubre de 2013

El derecho a la educación de los hijos

Por Dr. Eduardo Herrera/ Hablemos Press.

LA HABANA, 14 de Octubre.- En los últimos veinte años la educación ha tenido muy pocos avances; prácticamente se ha quedado estática, con relación al mundo moderno.

En materia de informática y los nuevos métodos audiovisuales que se utilizan para impartir conocimientos, nos hemos quedado a la saga. Sumémosle a las carencias en el orden tecnológico y material otras dificultades de tipo metodológico.

Es conocido que las escuelas en nuestro país son centros donde se adoctrinan a los niños a favor del sistema social que impera, sin tener en cuenta la opinión de sus padres al respecto, acto violatorio de los Derechos Humanos, ya que la Declaración Universal en su artículo 26 inciso 3, dice que los padres tendrán derecho a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

En la mayoría de los centros escolares existen maestros con falta de actitud para la enseñanza, que tratan a los niños y a sus padres como si fueran objetos, desconociendo la autoridad de estos con respecto a los hijos. También ignoran la atención a las individualidades de los educandos para así contribuir al mejor aprendizaje y desarrollo integral del menor.

La falta de maestros se acrecienta cada curso escolar, y la Ministra de Educación lo reconoció al inicio del curso escolar 2013-2014 al afirmar que lo más importante era que existían las aulas, aunque faltaran maestros, algo que me llamó la atención, puesto que no se puede concebir una sin el otro.
En visitas realizadas he podido percatarme de los males que aquejan las escuelas en Cuba. Solo mencionaré una de ellas como ejemplo. La Escuela Primaria Carlos Gutiérrez Menoyo, que se encuentra en Arroyo Naranjo, uno de los municipios ubicados en la periferia de La Habana.

Este tipo de centro no es visitado nunca por los foráneos que vienen para admirar las “bondades socialistas”, donde los niños almuerzan pequeñísimas raciones de alimentos, muchas de las veces sin ninguna proteína, y cuando ésta existe consiste es un huevo hervido o picadillo vegetal.

Los padres, se sacrifican muchas veces y no se alimentan bien, para tratar de reforzar la dieta de los niños con carne de cerdo o pollo, que es la comida asequible para el cubano de a pie, pero a los escolares se les prohíbe llevar estos alimentos a la escuela alegando que todos los niños no tienen esas posibilidades.

Las prohibiciones son la característica fundamental de esta escuela, en ella los padres no pueden entrar por ningún motivo, por órdenes de la directora María de los Ángeles, según dice María Antonia, maestra de 2do grado, la que no se encontraba en el aula donde los menores estaban solos, según nos cuenta un padre.

Esto, es solo un ejemplo de lo mal que andamos en materia de educación.
Mientras los padres trabajan por salarios bajos, los hijos quedan a merced de una escuela que no se ocupa de complementar la educación correcta de los niños, y mucho menos de su desarrollo físico, ya que además de no darles los alimentos necesarios tampoco les permiten traerlos de sus casas.

Al parecer, estos educadores desconocen que aquí en nuestro país existen escuelas con régimen diferente, donde los niños tienen una educación esmerada, y sí se nota la diferencia de quién es quién. Los padres participan en actividades con los hijos y todos se conocen.

Estos centros escolares son unos pocos, y los trabajadores que se esfuerzan para dar a sus hijos una vida mejor, no tienen la posibilidad de matricularlos en estas escuelas de “hijos de papá”, lugar donde los grandes dirigentes del país tienen a sus niños y nadie les prohíbe conocer las condiciones en que reciben educación sus descendientes, porque ellos si tienen derechos.

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