miércoles, 16 de octubre de 2013

Doble rasero

Por Pablo Morales Marchán/ Hablemos Press.

LA HABANA,  16 de Octubre.- Es curioso que algunos mandatarios de la región, invoquen el derecho internacional público, cuando creen que otras naciones están siendo injerencistas en los asuntos internos de otros Estados.

Es el caso típico de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, Todos miembros de una organización política económica conocida como Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), nacida como contrapartida al proceso integrador económico de los Estados Unidos para la región conocido como Alianza para las Américas (ALCA).

El principal gestor y padre fundador del ALBA es el anciano Fidel Castro Ruz, que con la leyenda de la Revolución cubana, reforzó los movimientos de izquierda en el Tercer Mundo.

El accionar de algunos de ellos (los del ALBA) es muy parecido. Cambian la constitución del país a su antojo, se reeligen y se perpetúan en el poder; destruyen la sociedad civil, restringen las libertades, sobre todo la libertad de prensa, de pensamiento y asociación.

Expropian los bienes de la clase media nacional y los inversionistas extranjeros, en nombre de supuestos intereses nacionales e instauran un Estado policial combinado con bandas paramilitares que intentan vender a la opinión pública internacional como pueblo uniformado.

Cuando los gobiernos elegidos democráticamente los cuestionan en foros internacionales con información de primera mano, gracias a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, brindada por ciudadanos de esos países, contraatacan diciendo que ellos (sus ciudadanos) están al servicio de potencias extranjeras.

Desacreditan a estas personas o buscan llamar la atención sobre cuestiones internas de los Estados que cuestionan a los malos gobiernos (información obtenida gracias a la libertad de prensa en esas naciones democráticas) como respuesta a los señalamientos hechos.

Abominable proceder el de estas dictaduras de izquierda o en camino de serlo, que intentan señalar las “deficiencias” de las democracias, para esconder lo disfuncional de sus regímenes. 

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