miércoles, 9 de octubre de 2013

Desenmascarando la mentira


Por Dr. Eduardo Herrera/ Hablemos Press.

LA HABANA, 8 de Octubre.- El pueblo cubano se ha acostumbrado a decir que los problemas se plantean en el momento y lugar oportunos, pues al parecer “alguien” se los ha inculcado.

Cotidianamente vemos cómo el país se destruye sin que la mayoría de los ciudadanos tomen conciencia de la causa del fenómeno, y si alguien se atreve a protestar muchos dan la espalda; en cambio, otros cuidadosamente hacen gestos de elogios, y una mayoría que no tiene conciencia de lo que dice, te refieren vaya a la Plaza de la Revolución a quejarte, infiriendo que tienes miedo.

También, no falta el que te diga: “para qué vas a quejarte si nada se resuelve”. Eso no es más que la muestra de la desesperanza del cubano de hoy, donde sólo ven la solución a sus problemas practicando la simulación y buscando la salida definitiva del país que los vio nacer.

Claro está, el gobierno de más de medio siglo en el poder no permite críticas profundas que lo involucren en la catástrofe económica que ha sufrido el país, trayendo como resultado el deterioro de una de las naciones más prósperas de Latinoamérica en los años cincuenta.

El derecho a la libertad de expresión ha sido reducido a planteamientos en reuniones muy planificadas donde sólo van los designados, y se escucha lo que los dirigentes del gobierno quieren oír. Los ciudadanos desconocen sus derechos legítimos, y protestar por alguna razón lógica provoca el asombro y el miedo de los que se encuentren a tu alrededor.

Así transcurre nuestra vida en esta isla donde como autómatas debemos ejecutar órdenes sin discusión ni críticas. Al parecer, no nos percatamos que el único modo para poder mejorar es desenmascarando, en cualquier sitio y momento, la mentira en que vivimos, sin darle oportunidad a los que se han adueñado de nuestro destino.

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