lunes, 14 de octubre de 2013

Continúa ola de profanaciones y robos en necrópolis de La Habana

Cementerio Colón en La Habana

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

La Habana, 14 de Octubre.- Continúa la ola de robos de restos humanos y de objetos de los cementerios, pese a ser delitos muy públicos, denunciados desde los años 90 por la prensa independiente y que lo mencionó en febrero del 2013 el periódico oficial Juventud Rebelde.

Se trata del lucrativo comercio con cráneos y huesos para su empleo en brujería de la religión "Palo-monte" y del robo y reventa de objetos funerarios dentro del mismo cementerio, todo por sus empleados.

El panteón de la señora Clara Luz Fernández es otro de los que sufrió ese saqueo hace unos meses. Según informan vecinos -al exhumar los restos de dos tías, encontró revueltos los huesos de todos los difuntos depositados en el osario, presumiendo el robo de parte de éstos.

Las lozas de mármol de las tumbas también fueron robadas, sustituyéndolas por otras de granito viejas.

Colocan flores a una Santa en el cementerio Colón
Su panteón es muy céntrico, junto a la calle principal y cercano al monumento a los bomberos, imposible saquearlo así sin conocimiento de empleados y custodios -y empleo de un camión para las lozas. (Desde los robos de los años 90 la administración prohíbe allí la entrada de vehículos, sólo circulan los camiones del cementerio).

Clara Luz Fernández lo denunció, la Policía le comunicó que necesitaban retener todos los restos para su análisis forense, se negó por respeto a sus difuntos y temor de que extraviaran más restos, por lo cual un oficial le dijo que entonces debería firmar un documento retirando la denuncia, lo cual hizo.

Para investigar el robo de las lozas no era ningún impedimento la negativa a que examinaran los restos, pero es método de la Policía Nacional Revolucionaria desentenderse de investigar y silenciar las denuncias con su supresión burocrática, particularmente cuando los casos involucran a toda la pirámide administrativa.

En los años 90, ocurrió un hecho parecido en el panteón de una logia masónica -presumiblemente buscando joyas- la Policía dijo a los funcionarios de la logia que requerirían dos años de trabajo forense para ordenar todos los restos y los masones también decidieron dejarlos como estaban.

Hay mucha venta de restos humanos para la "nganga"- "fundamento" o "prenda" de "Palo Monte" -religión originaria del Congo- y para sus "trabajos" (operaciones mágicas).

Según un "palero" -miembro de esta religión- en cada cementerio controla el negocio y reparte ganancias con todos, un empleado, unas veces "entendido", es decir, "palero", otras no. Los cráneos cuestan entre $200 y $300 pesos.

Afirma: "Uno encarga con tiempo el cráneo de la raza o tipo de persona que necesita según "el fundamento" o, según "el trabajo" encarga tibias o dedos; pero uno consulta primero al muerto si quiere participar en esa obra, el muerto puede decir que no, hay que tener su permiso".

Tumbas del Cementerio Colón
Otros delincuentes vacían tumbas para venderlas ilegalmente y ocurrió a propietarios encontrarse su panteón familiar vacío de los restos de sus seres queridos, conteniendo extraños, y al reclamar apareció un nuevo propietario con flamante título de propiedad.

También roban obras de arte, cajas de osario -para venderlas al público como de la administración- argollas de bronce de las lozas, para venderlas a los almacenes estatales de Recuperación de Materias Primas, ladrillos y mármol que venden dentro del mismo cementerio para reparación de otros panteones.

La necrópolis de Colón es la mayor de América, monumento nacional, la clasificaron como la segunda en el mundo, tras la de Staglienno, Génova -por sus lujos artísticos y arquitectónicos. Es saqueada desde los años 90.

En los años 60, el Gobierno la confiscó a la Iglesia católica, pero no guarda allí el orden ni como gobierno ni como propietario, y peor ocurre en otros cementerios, particularmente en los pueblerinos.

El Gobierno promueve y participa del auge y comercialización de las religiones de origen africano. A las cuales organizó en asociaciones para fines estatales políticos y turísticos.

Sabe que los "paleros" tienen restos humanos en sus "cazuelas", en sus viviendas, que los usan en brujerías y por tanto incurren inevitablemente en delitos de exhumación y traslado ilegales de restos humanos.

¿Por qué el Gobierno no soluciona la contradicción entre una religión que para existir necesita profanar tumbas y el resto de la sociedad y de los religiosos -o no- que necesitan que sus tumbas no sean profanadas y conservación higiénica de los restos en cementerios, no en el apartamento del vecino?

Una entrevistada opina: "Crecí en esas religiones; los paleros son de una religión muy primitiva, algunos pocos no usan restos humanos sino una "prenda espiritual", la mayoría hacen hechicerías para dañar a otros, su idea religiosa es esclavizar los espíritus de esos difuntos para que los sirvan; hay una moda de la religión de Santería y muchos santeros se hacen paleros también; si el Gobierno quisiera recuperaba fácilmente los restos humanos que los paleros tienen en sus viviendas y les daba sepultura como mandan la Ley y la higiene. ¿Por qué no lo hace? Porque ellos son los primeros brujos. Viven en esa oscuridad y la permiten."

* Mayor información en Hablemos Press, febrero, 2013, Jaime Leygonier: "Ola de profanaciones en la necrópolis de La Habana: Brujería y macabro comercio". Y en diario Juventud Rebelde, 14 de febrero, 2013, artículo "Profanaciones", de José Alejandro Rodríguez, sección "Acuse de recibo".

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