jueves, 5 de septiembre de 2013

XXX Aniversario

Por Alejandro Sánchez Zaldívar/ Hablemos Press.

ARTEMISA, 5 de septiembre.- Por el título, pudiera parecer que este escrito es sobre alguna medalla conmemorativa que concede el régimen cubano a sus más fieles servidores.

Lo cierto es que se trata de la evocación a una obra constructiva donde confluyeron la corrupción y la desidia.


A principios de la década del 80, residentes de seis barracones erigidos en la época colonial en el antiguo batey azucarero “Augusto Cesar Sandino”, municipio Mariel, actual provincia de Artemisa, creyeron que sus sueños de vivir en una vivienda decorosa se harían realidad. Comenzó la construcción de un edificio de cinco plantas con treinta apartamentos. Por las condiciones de hacinamiento en que vivían y el estado deplorable de sus casas, ellos tenían prioridad.

Poco tiempo después, se paralizaron los trabajos en la obra, actualmente nadie recuerda el año, y los sueños fueron desvaneciéndose. Comenzó entonces, un largo proceso de quejas y peticiones de los afectados a todas las instancias gubernamentales y  del partido comunista.

Juan Carlos, que hoy vive en condiciones paupérrimas junto a su anciana madre en uno de los dos barracones que ha resistido el paso del tiempo, ofrece su testimonio para Hablemos Press.

“Posteriormente nos enteramos que todas las instalaciones hidráulicas, sanitarias, eléctricas, así como puertas y ventanas asignadas al edificio, fueron robados y vendidos por los directivos del central azucarero, es más, notificaron que el inmueble estaba concluido y habitado. Esta situación fue denunciada en su momento, y aún estamos esperando una respuesta”.

Transcurridos treinta años, el edificio abandonado se ha convertido, como tantos otros a lo largo y ancho del país, en monumento a la ineptitud, indolencia y corrupción del sistema socialista cubano. 

VIDEOS