lunes, 23 de septiembre de 2013

Temporada de lluvias, temporada de derrumbes y filtraciones

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

LA HABANA, 23 de septiembre.- Muchos oran porque no llueva, la lluvia se les filtra en la casa, moja su cama, sus ropas; todo huele a humedad, duelen las articulaciones, reina el asma. Para otros la lluvia significa posibilidad de muerte bajo el derrumbe de su edificio.

Tras la lluvia, la mujer barre afuera el agua, a veces hay que sacar el colchón al sol y a la noche continúa mojado, es angustioso.

Nadie con el dinero ganado por su trabajo puede reparar su vivienda y el Estado fue un mal casero que cobró los alquileres pero dejó arruinarse las casas.

Reparan, y aun amplían lujosamente, los coroneles y dirigentes: El Ministerio del Interior se los paga con dinero del pueblo, les pone la cuadrilla de albañiles, grúas y concreteras.

El periodista independiente Carlos Ríos Otero escribió sobre como su vecino, el coronel Peña, del cuerpo diplomático, amplió lujosamente su casa en Correa número 166.

Usó a obreros, materiales y trompo concretera de una cercana construcción, en la calle  Encarnación, una "obra social", dependencia del policlínico para fisioterapia; construcción que paralizaron y abandonaron luego alegando hundimientos del suelo que impedían construir la segunda planta.

A los policías  reclutados en el oriente del País les permiten construirse, con menos recursos, apartamentos burdos.

Como los que se construyen en la mencionada obra social abandonada a medias tras canibalear sus recursos para la casa del  coronel Peña.

Ahora habitan allí oficiales de la División de Búsqueda y Captura a quienes para construirse la segunda planta no les molestan los problemas del suelo.

Reparan y construyen los corruptos que malversan. Y los que ni roban un centavo, ni lo necesitan, pues les basta su influencia para que el Estado les construya y les pague las facturas, según decretos ministeriales como el mencionado plan de construcciones del Ministerio del Interior.

Cuando el hombre de pueblo repara lo hace pobremente, con gran sacrificio -reparaciones eternas, insuficientes, que se detienen durante años.

También robándole al Estado o comprando lo robado. Y la decrepitud del edificio y las lluvias le ganan la pelea. "Yo no soy ladrón" -dice uno- "a mi Fidel me robó mi vida, y yo le robo a Fidel para vivir".

Estado de necesidad y forma espontanea de resistencia cívica.

Desde 1953 Fidel Castro, en su folleto "La Historia me absolverá" -obra deudora desde el título a "Mi lucha" de Adolfo Hitler- prometió a cada cubano "una vivienda digna" en caso de triunfar, pero triunfó y con sus planes constructivos jamás cumplió tal promesa.

El órgano oficial del Partido publicó queja de que  "a las afuera de los rastros" donde el Estado vende con mil trabas materiales de construcción y nunca los hay:

"…/choca también las ofertas de materiales/…/por propietarios de "rastros paralelos", donde sí abunda la arena, la piedra y las cabillas/…/a precios muy superiores  a los establecidos por el Estado, que/…/incluyen servicios a domicilio" (Granma, 13 de septiembre, pág.11, Sobre opinión de la venta de materiales).

El mismo número y página de Granma (Denuncias sobre la construcción de viviendas por la UMIV) trata de la pésima calidad de las construcciones hechas por esa empresa estatal, dice que frente a la sede del Partido del Municipio Cerro construyeron unas casas y:

 "…/ no hay dos vigas que tengan el mismo paralto, y un poquito más alejado, en Ermita y Tulipán, recientemente entregaron un edificio de viviendas que a los pocos días de entregado tuvieron que apuntalar los balcones. Es un bochorno/…/¿Quiénes son los inversionistas, el proyectista, el constructor y el suministrador ? ¿Dónde están los contratistas/..?"

¿Lo pregunta? Son los buenos revolucionarios, con carnet de comunista, aprovechados de la ruina, están disfrutando del socialismo.

El apuntalamiento con vigas de madera fue siempre una solución temporal, precaución mientras se reparaba, pero en Cuba es solución eterna, los puntales se retuercen por el peso se deterioran por la humedad y se derrumban a su vez.

Pero hasta eso niegan: En el 2012 publiqué que necesitan apuntalamiento los edificios que hacen esquina en Calzada de Diez de Octubre y Mangos, Luyanó;  el 4 de junio de ese año  se desplomó un balcón  del primer piso con 5 personas, lesionándose dos adultos y un bebé; pero  ni  así  han apuntalado los balcones.

El estado no tiene madera para ello y son demasiadas las construcciones que necesitan apuntalamiento.

Vende al pueblo tejas de fibro-cemento  que se rajan en poco tiempo y  que son cancerígenas.

Visité una casita, acababa de escampar; solicité:"Traiga un periódico, algo para limpiarme los pies y no pisotearle", nadie me contestaba. Comprendí cuando vi aquel falso techo de  pedazos de cajas de embalaje retorcidos y mojados:

Temporada de lluvias, toda la casa estaba mojada y enfangada.

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