viernes, 13 de septiembre de 2013

“Sobre la reflexión de Fidel Castro”

Por José Miguel Ramírez Pérez/ Hablemos Press.

LAS TUNAS, 12 de septiembre.- Tengo ante mis ojos la última “reflexión del señor Fidel Castro, del  27 de agosto de 2013, con el título “La Mentira Tarifada”.

Señor  Fidel Castro, yo apenas tenía 5 años cuando triunfó la revolución, que fue posible gracias al sacrificio de millares de hombres y mujeres  -y hasta adolecentes-  que en el frente y en la retaguardia hicieron un sustancial aporte.

Entre ellos, estuvo mi familia; y en especial  mi papá. Luego,  vinimos las siguientes  generaciones, que ya tenemos una rica hoja de servicios, o trayectoria laboral y social, como le gusta decir a ustedes; yo estoy entre esas personas, lo que pasa es que mi objetivo  no es tratar  mi currículum vitae, aunque lo tengo  bien escrito y listo para publicar, en caso de que en medio de esta lucha que libramos por la real libertad, tus esbirros nos asesinen o nos desaparezcan  en las profundidades de las mazmorras.

Ya no somos los niños aquellos que nos programaron para gritar y hacer todo lo que indicabas; sobre todo, la especial adoración a tu figura y el fanatismo por escuchar tus indiscutibles orientaciones para poner en práctica todos tus deseos, que hoy a la luz del entendimiento  que Jesús Cristo nos da, no eran más que antojos  y perjuicios de una especie de embrujo diabólico, todo lo propició la necesidad de disfrutar de los objetivos por los  cuales  se hizo tanto sacrificio  y se pagó  un alto precio.

El primer párrafo de tu reflexión revela, una vez más, la estúpida y aduladora afirmación de que eres todo un consagrado e indiscutible profeta.

Déjame aclararte que Siria, su pueblo y no su gobierno, es valiente, lo que ocurre es que depende quien lo dirija, lo moldee y le dé el uso que más le convenga. Saddam Hussein, tu gran admirador,  decía  lo mismo aunque  con más soberbia y altisonancia, y todo el mundo sabe que terminó escondiéndose en un hueco, como las ratas. 

Al extinto Gadafi le ocurrió otro tanto,  porque al final se demuestra que los pueblos se hastían de tanta tiranía y terminan rebelándose. Un día, no muy lejano, esas campanas también sonarán por nuestros lares.

Bashar al Assad no fue más que un déspota que lanzó a su pueblo a   combatir  contra el pueblo de Israel para masacrarlo y privarlo del derecho, que dela Nación que en los anales de la Historia no hay, ni habrá algo parecido, que de las cenizas surgió como ave fénix, porque las  promesas del Dios altísimo son irrevocables.

Las dinastías “al Assad”, de la que hoy el pueblo sirio se quiere sacudir, invadió a la nación de Israel el 15 de mayo de 1948, junto con Irak, Jordania  y el Líbano.

En la guerra del Yon Kipur, que comenzó el sábado  6 de octubre  y terminó el 25 de 1973, el gobierno Sirio, junto a Egipto, lanzaron la más artera y cobarde agresión contra Israel, armados hasta los dientes y entrenados por los soviéticos y por ti Fidel Castro; incluso,  tropas cubanas han combatido contra Israel para destruir a su pueblo.  Eso es agresión de la flagrante, violación del derecho internacional y mercenarismo de la peor especie.

Sobre eso tú no dices ni una palabra, pero nosotros  lo estamos sacando todo a la luz; eso, y mucho más. Porque  la “Mentira Tarifada” como un boomerang, vuelve a ti para acusarte, y demostrar que como dice la Biblia: “No hay nada oculto que no se ha de manifestar, ni nada escondido que no haya de salir a la luz”.

Al final de tu escrito, te esquivas -como siempre- de las responsabilidades  del desastre en nos has sumido; si te quedara un ápice de consecuencia y de valor, nos pedirías perdón por tanto daño causado en nombre de la supervivencia de la revolución.

Debes saber, en nombre de ese pueblo del cual somos parte, que conocemos todo lo que opina, todo lo que padece, sus quejas y hasta sus burlas y maldiciones, lo mismo en voz baja que a viva voz; en nombre de ese pueblo, te decimos que anhelamos ardientemente que esta larga noche pase, y al fin la luz se abra paso antes de que los restos de lo que se llamó la nación cubana desaparezcan.

Para eso luchamos los opositores, pagando un alto precio junto a nuestras familias. Los hermanos de otras Iglesias, cegados por el miedo y la ignorancia me desprecian, porque no elevo ninguna plegaria por ti y tu régimen, desobedeciendo el mandato de Dios de orar por los gobernantes y someterse a ellos.

Yo les refuto, que desde hace 18 años estoy envuelto en esta lucha desde la oposición, y que no se puede interceder por aquellos que hasta su ropa contamina y son lobos disfrazados de ovejas, haciéndose pasar por Dios, siendo sus jurados enemigos. Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso, dice el apóstol San Pablo en su Epístola a los Romanos, cap. 3, versículo 4.    

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