lunes, 23 de septiembre de 2013

Rompiendo con la inercia

Por Pablo Morales Marchán/ Hablemos Press.

LA HABANA, 23 de septiembre- Cuba está cambiando, pero no al ritmo que debiera, para salir de la órbita gravitacional de los castro y dejar atrás tanto totalitarismo tercermundista que lastra las claras luces y la buena voluntad de muchos cubanos.

Las posibles soluciones a tantos problemas tienen que romper con los moldes de análisis previos, y poner en perspectiva hacia dónde, cuánto tiempo y cómo trazar un proyecto de nación que articule un verdadero sentido de pertenencia e involucre a todas las partes interesadas.

La definición de objetivos parte primeramente de aplicar los conceptos de mercadotecnia para conocer qué  ideal de sistema queremos, y enseñar a los cubanos a ser conscientes de la importancia de su activismo ciudadano, que hará posible una democracia creíble y funcional como base estructural de todas nuestras metas.

El cambio de mentalidad es el primer paso para romper con acciones concretas y enfrentar los grandes desafíos que vendrán, pero con la certeza de que sabremos sortearlos con preparación previa y no con el método de improvisación del régimen que queremos superar.

Dentro del activismo independiente no hay una fórmula mágica ni un líder que dicte qué hacer. Hay que desnudarse de todo ese ropaje que como fardo pesado  nos  ha impedido avanzar a la velocidad que necesitamos, y educar a las próximas generaciones, las cuales reducirían la brecha entre la  destrucción antropológica, material y de todo tipo que la dictadura ha ocasionado y el país al que aspiramos.

Basta ya de ser víctimas; propongamos nuestras iniciativas y aprendamos a conciliar intereses, a tener cultura del diálogo, a respetar las diferencias, a crecer como un gran mosaico, donde su fortaleza sea la convivencia y el equilibrio entre todos los colores de pensamiento, y que lo más importante sea mantener la independencia, pero con prosperidad. Una tarea de todos y para el bien de todos.

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