martes, 24 de septiembre de 2013

Registro Civil: Mal servicio y abusivas condiciones de trabajo impone Minjus


Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

LA HABANA, 24 de septiembre.- En el registro civil de La Habana Vieja, regido por la Dirección Provincial del Ministerio de Justicia, el público y las empleadas sufren pésimas condiciones en el local sin ventilación, sin iluminación  y sin aire acondicionado donde se hacina la multitud en un calor de sauna.

El desvencijado falso techo del local -en el edificio del banco de estilo neocolonial de la calle O'Relly- indica que antaño hubo allí aire acondicionado.

La afluencia de público es inmensa por la creciente necesidad de certificados de nacimiento y de antecedentes penales para gestiones de emigración y de viaje, y de herencias, propiedades y empleo.

Particularmente aumentó por el envío al extranjero de contingentes de trabajadores de la salud y por el invento gubernamental de que los certificados caduquen a los seis meses.

Caducidad decretada para obligar al público a comprarle más sellos del timbre y detectar los crecientes fraudes con certificados falsos.

El estado de los edificios que albergan registros civiles es, en general, ruinoso, los libros se deterioran por filtraciones, como es el caso del registro de Centro Habana -cercano a la Central de Trabajadores de Cuba- donde  algunos tomos resultan ya ilegibles.

En el Registro Civil de El Cerro la multitud hace cola en la calle a sol y a lluvia.

En la prehistoria de los equipos de oficina, los registros civiles carecen de medios para reproducir los tomos que se deterioran.  Tuve que prestar mi bolígrafo a una empleada del registro de Centro Habana para que me hiciera un certificado.

La marea de público pierde medio día en las gestiones, la entrega de los documentos solicitados demora muchos días y los sellos del timbre no los venden allí sino en las oficinas de correos, donde con frecuencia se agotan.

Si el público se multiplicó, el número de empleadas sobrecargadas de trabajo es el mismo, igual que su salario, que, según política estatal, no alcanza para vivir.

Los urgidos les ruegan por una entrega más rápida, a veces la consiguen por humanidad de la empleada, y es voz pública que la obtienen quienes cohechan, así como falsificaciones de documentos, principalmente para obtener por fraude la ciudadanía española.

Las empleadas de O'Relly se muestran abnegadas y serviciales en condiciones laborales que llevarían a la huelga a los empleados de cualquier otro país y que día tras día les harán perder la salud, mientras que los jefes de la Dirección Provincial, sin recursos, cuentan con aire frio en sus oficinas.

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