viernes, 20 de septiembre de 2013

Pragmatismo o cobardía

Por Pablo Morales Marchán/ Hablemos Press.

LA HABANA,  20 de Septiembre.- El régimen cubano  instaurado por la fuerza desde hace más de 54 años desgobierna la isla a su antojo.

Sustituyó la Sociedad Civil que existía y creó una pseudo sociedad que dividió en organizaciones políticas y de masas (los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, el Partido Comunista de Cuba y su ala juvenil, la Unión de Jóvenes Comunistas, entre otras).


A través de estas organizaciones el Estado maneja a su conveniencia los hilos conductores de las estructuras del poder de todas estas agrupaciones.

“No te metas en lo que no debes o te buscarás  problemas”  o “Yo no me meto en política” son las frases que con más frecuencia repite la  población.

Todo esta situación se  convierte en  una gran contradicción  porque  muchas de estas personas que dicen no meterse en estas lides, pertenecen a varias organizaciones  políticas  de la dictadura castrista, no por convicción, sino para garantizar ciertos privilegios que concede el sistema como pago por aparentar sentido de pertenencia y confiabilidad ideológica al mismo, tales como un buen puesto de trabajo, viajes, recursos financieros o materiales.

Este clientelismo político inmoviliza la dinámica interna del entramado social cubano y reduce  el nivel de exigencia de los gobernados y las posibilidades de que aparezcan líderes naturales que desde organizaciones independientes serían el freno y el contrapeso natural al poder oficial.

Los objetivos principales de la oposición pacífica cubana, que busca verdaderos cambios estructurales en la nación, es desmantelar  a los  oportunistas con los que el régimen negocia por separado, y acabar con ese pragmatismo que no es más que la transmutación del régimen y sus acólitos  a un nivel menos dictatorial, en aras de continuar en el poder de manera vitalicia a través de sus descendientes. 

La lucha es por todas las libertades. No nos podemos conformar con menos. El reformismo raulista es un reacomodo de la tiranía feudal para no parecer un fósil de la guerra fría en pleno siglo XXI.

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