lunes, 23 de septiembre de 2013

La patria convertida en cardo y espina

Por Jorge Alberto Liriano Linares/ Hablemos Press.

LA HABANA,  23 de septiembre.- En Cuba la libertad, la democracia, el respeto a los Derechos Humanos, la tolerancia y el estado de derecho es un sueño vetado para sus habitantes. El pueblo cubano, y en especial las nuevas generaciones desean vivir en paz, en un ambiente libre de simulación, miedos, odios y rencores. ¿De qué podemos hablar hoy?

Después de 54 años de privaciones, escaseces e injusticias, donde las políticas erróneas de los que por décadas han sido los amos y dueños de este país; decidiendo sobre las vidas, esperanzas y sueños de los habitantes de esta nación.

Ha sido medio siglo de fracasos y abusos contra un pueblo que lo dio todo a cambio de nada; donde los dirigentes siguen viviendo bien; y el pueblo, sufrido y engañado, continúa siendo víctima de las falsas promesas.

Lo que no se dice y no se quiere conocer, es que en Cuba antes de 1959 era el primer  productor de caña de azúcar del mundo; uno de los pocos países del hemisferio capaz de producir el 75% del consumo nacional y exportar lo suficiente para compensar el alto consumo de la mayoría de la población cubana.

Tampoco les conviene reconocer que Cuba ocupaba a escala mundial la posición vigésimo segunda, con 128 médicos por cada cien mil habitantes y la tasa de mortalidad infantil era una de las más bajas  del mundo; 5,8 por cada mil habitantes… y en cuanto a la educación también olvidamos que en 1940 Cuba fue el único país de América Latina, que reconoció la UNESCO con todos los maestros con títulos normales o universitarios.

En la telefonía, Cuba llegó a alcanzar el cuarto lugar entre los países Latinoamericanos en la infraestructura y red de carreteras y viales: Ocupaba el tercer lugar entre 112 países.

A  pesar de que el gobierno de Prío Socarrás y Grau San Martín fueron manchados por la corrupción y el gansterismo, alcanzaron un desarrollo económico, social y cultural extraordinario. Se respetaba la libertad sindical y la libertad económica; los cubanos podían trabajar libremente y tener negocios propios para el beneficio de sus familias y de la sociedad.

Las leyes garantizaban la libertad de expresión, la libertad de movimiento para todos, sin vigilancia, control ni ninguna forma de opresión sobre los ciudadanos.

Lo que tampoco se dice, ni se reconoce en cuanto a la criminalidad, es que Cuba era el país más seguro de la región, con un índice delictivo por debajo de los parámetros internacionales; escasos  niveles de población penal, y apenas unas cinco cárceles reconocidas nacionalmente.

Las familias más pobres de la nación tenían acceso a viviendas decorosas; con niveles de vida muy por encima de otras regiones del continente; con un estándar alimentario que incluía altos niveles proteicos  en la dieta diaria.

La higiene, la pulcritud y la belleza de las ciudades, incluyendo los barrios más pobre y marginales, competía con el desarrollo urbanístico de las grandes y más pobladas ciudades del mundo.

El servicio del transporte público fue reconocido como uno de los más efectivos y funcionales de la década de los años 50; incluso, superaba los servicios de ciudades como Nueva York.

Lo que no van a decir nunca es que en Cuba, antes del fracasado   proceso social impuesto por los Castro, los índices migratorios eran extremadamente bajos, pues los cubanos amaban su Isla, sus costumbres y tradiciones.

Con sus propios problemas el pueblo era feliz; nadie quería huir; a nadie le interesaba emigrar a otras tierras en busca de mejoras económicas.

Hoy, es un hecho probado que la mayoría de los cubanos sufren   pobreza, y ni siquiera pueden decir que son pobres. En Cuba, los humildes a quienes engañaron desvergonzadamente  sufren  la agonía.

Mientras que en el país se ha instalado una corrupción institucionalizada, que determina privilegios inmensos para una minoría, el régimen mantiene la pobreza física y moral en la inmensa mayoría de los ciudadanos y abusan del principio de soberanía con el fin de negarles sus libertades.

El resultado es la ruina; pobreza y estancamiento político, económico y social. 

La patria de Martí es hoy cardo y espina; mientras millones de cubanos sueñan con nuevos horizontes de libertad y derechos para todos.

VIDEOS