lunes, 2 de septiembre de 2013

Ilegalidades legales y la ley del más fuerte

Por Elaine Jiménez Valdés/ Hablemos Press.

LA HABANA, 2 de septiembre.- Los trabajadores de la Empresa INDAL, ubicada en calle Hacendado, entre Avenida del Puerto y Línea del Ferrocarril, en La Habana, están siendo asediados por miembros uniformados de la  Policía Nacional Revolucionaria.

En esta Empresa se producen cárnicos, como el picadillo  de res, para la dieta de niños y ancianos en la capital; además para hospitales y unidades militares, como por ejemplo, picadillo condimentado y hamburguesas, para la Red de Tiendas  Recaudadoras de Divisas (TRD).


Como una forma alternativa de ayuda a los trabajadores, esta empresa, les permite que lleven para sus casas los productos que sobran cuando termina la elaboración, pero no expiden ningún documento que los autorice.

Con esta estrategia, los funcionarios de ese centro de elaboración tratan de disminuir las pérdidas por robo; y de paso, consiguen una mayor asistencia y disciplina en el trabajo.

Sin embargo, los policías que custodian el centro cárnico esperan a los trabajadores a la salida del trabajo para intimidarlos y quitarles lo que han podido “resolver” durante la jornada laboral, porque las autoridades saben que aunque la administración permite estas pequeñas fugas, legalmente no están autorizados.

En muchas ocasiones los trabajadores para conseguir salir ilesos de sus ilegalidades tienen que darle dinero a la policía para que los dejen salir con la mercancía.

“Esto es todos los días”, declara uno de los trabajadores que prefiere  mantener el anonimato.

Según este obrero -quien ha sido  objeto de extorción y represión por parte de los policías-, “el Director, y algunos funcionarios de la Dirección, si se pueden llevar todo lo que quieran y los policías no hacen nada, pues ellos reciben grandes recompensas como gratificación por su silencio”.   

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