lunes, 2 de septiembre de 2013

Haciendo uso del derecho de expresión. Parte II

Por el pastor José Miguel Ramírez Pérez*.

Las Tunas, 2 de septiembre.- ¡Pobre pueblo mío!, es el lamento que  desgarradoramente fluye a mis labios, cuando a diario hablo,   enseño, aclaro, exhorto y amonesto a mis compatriotas en todos los escenarios que cada día compartimos en la desgastadora lucha que llevamos por la subsistencia.

Después del discurso del presidente militar que nos impusieron, expresado en la última sesión de la asamblea del falso poder popular, que en realidad es la asamblea del poder del partido que tarde, pero muy tarde, viene a reconocer la otra debacle -la más funesta y destructiva de todas las debacles que vivimos desde hace muchísimos años-,  la de los valores morales; aunque para nosotros existe otro valor también importante, que es el valor de luchar contra todo lo que, precisamente, destruyó esos valores.

Y aquí es donde yo les hago hincapié a las personas.  


-renunciar al miserable poquito de picadillo de soya con pellejos molidos, y no se sabe cuántas basuras más.

-renunciar a la bolita de pan diaria, que puede ser todo, menos pan.

-Que se acabe de despenalizar la carne de vaca; que haya leche abundante para todos, y así un sinnúmero de asuntos que nos afectan,  resaltando el más importante de todos, que es el derecho a escoger, poner y quitar con verdadera libertad a quienes nos gobiernan.

Le hago saber, a todos, que la ideología marxista castrista fue la que acabó, entre otras cosas, con los valores, y ahora le quieren echar la culpa a la familia y a la penetración cultural foránea, (imperialista, por supuesto), pero se olvidan que ellos nos calaron hasta los huesos de la cultura soviética y demás socios de aquel “sacrosanto campo socialista”

Les hago saber, que el culto a la personalidad de un solo hombre, como un sabio infalible, como un hombre-dios (algo divino, parecido a los faraones egipcios) nos hechizó, y tomamos por norma y conducta todo lo que nos decía sobre a quién amar, a quién odiar; qué era lo sublime y lo banal; así, no miramos a nada ni a nadie más, porque ya las nuevas reglas de vida estaban decididas para fabricar al hombre nuevo (algo así como la raza aria superior del führer nazi). 

Les recuerdo que la consigna suprema que nos estableció fue que todos los que gateábamos al triunfo de la revolución y después de éste, fuéramos como el che.

Y así se perdió, paso a paso y hasta de un tirón, casi siglos de educación, de normas y principios forjados y asentados, sobre todo en los mandamientos cristianos, que son los que más poder tienen para regir en integridad y rectitud la vida de las personas.

Fidel Castro, y sólo él, arrasó con las instituciones privadas, cristianas o no, donde se enseñaban normas y buena conducta que mantenían un equilibrio en la vida moral de la nación.

El asunto es largo, y lo seguiremos tratando, pero soy testigo excepcional de todo el daño que esta ideología diabólica nos hizo, cuando combatían nuestra fe cristiana y encarcelaron en las tenebrosas UMAP a los santos hombres de Dios. ¡Casi logran cerrar todas las iglesias, y expulsar a Dios del corazón del pueblo cubano.

Cientos de miles de jóvenes cristianos abandonamos las iglesias, para incorporarnos a la guerra que se desató contra ella (la iglesia). Muchos nos descarrilamos y nos insertamos en el nuevo mundo del socialismo, donde nos degeneraron hasta que nos hicieron triza; eso lo hemos contado, pero lo vamos a contar con más detalles en lo adelante.

Por eso, es inmoral y cínico que la dictadura militar totalitaria de los Castro culpe a otros de la destrucción moral de la nación; y mucho más ofensivo, convocar a las instituciones religiosas (cristianas) para que cooperemos con los planes del gobierno.

Nosotros, desde nuestra lucha civil independiente y sobre el fundamento de nuestra fe en Jesucristo,  le estamos preparando al régimen un programa sobre lo que se debe hacer para restaurar lo dañado, recuperar lo perdido y devolverle a la nación los verdaderos valores que ellos mismos asesinaron.

*Coordinador provincial del Movimiento Democrático Cristiano en Las Tunas.

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