lunes, 9 de septiembre de 2013

Esclavismo en Cuba en el siglo XXI

Por Eduardo Herrera Durán/ Hablemos Press.

LA HABANA, 9 de septiembre.- Mucho se habla de los Derechos Humanos en el mundo. En Cuba, el tema es considerado un desafío a las autoridades, que en sus discursos internacionales se autoproclaman paradigmas de la justicia y la igualdad.

A diario, la prensa independiente en la isla y otros medios internacionales denuncian las constantes amenazas y golpizas que sufren los ciudadanos que se oponen al régimen por el mal trato que recibe el pueblo.


A pesar de la represión llevada a cabo por la policía política contra los  ciudadanos, los opositores  han aumentado. Ya muchos no se conforman con vivir en un sistema esclavista donde  el individuo está bajo el dominio de otro, perdiendo la capacidad de disponer libremente de su propia persona y de sus bienes.

Nuestro país está bajo el dominio de un grupo  muy reducido que a nombre del pueblo, y desconociendo sus derechos, determinan qué comer, vestir, y el destino que tendrán sus restos al morir, entre otras barbaridades.

Los salarios tan bajos que devengan los trabajadores (menos de un dólar diario), no les permiten suplir sus necesidades mínimas personales y familiares, aunque sean ingenieros, médicos especializados y hasta científicos.

Personal calificado es enviado a otros países con salarios que pagan los gobiernos al Estado cubano. El trabajador los desconoce, y recibe muchas veces menos del diez por ciento del contrato, como sucede con Venezuela, Ecuador y Angola, entre otros.    

Esto, que puede parecer una exageración para muchos ciudadanos de otros países, en Cuba se ha logrado controlar la información, engañando y  reduciendo al pueblo a la obediencia represivamente. Con su doble discurso han logrado burlar muchas veces la crítica internacional.

El derecho a la educación y salud gratuita para la población, justifica que muchos países asuman la existencia de un sistema justo, pero lo descrito difiere de la realidad vivida por la  mayoría de los cubanos.

Los nuevos cambios anunciados por el gobierno son la fachada ante la opinión pública internacional, que durante cincuenta y cuatro años ha presionado el cambio de esta política desbastadora y poco usual en el mundo democrático actual.

Estos esclavistas del siglo XXI, controlan el acceso  a Internet, las antenas parabólicas y la lectura de materiales informativos para  el pueblo, manteniéndolos alejados no sólo de la realidad social y política, sino también del acontecer cultural y científico en el mundo. Solo permiten conocer  los sucesos según su conveniencia.

En mi opinión las organizaciones internacionales deben reunirse para poner fin a la agonía del pueblo cubano, que durante más de cinco décadas viene soportando esta variante moderna esclavitud.    

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