miércoles, 18 de septiembre de 2013

El Gobierno ordenó ponerse lazos amarillos, pero no le quedó convincente

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

LA HABANA,  18 de septiembre.- Por el aniversario 15 de la prisión de sus cinco agentes,  convictos en los Estados Unidos por delito de espionaje para el gobierno de Cuba, éste hizo una campaña de propaganda y circuló órdenes de que el 12 de septiembre la gente portara cintas amarillas y las colocara en sus casas.

Como gesto en reclamo de la liberación de quienes su propaganda llama "los cinco héroes prisioneros del Imperio".




Escuela primaria, Raul Gomez, antiguo Instituto Urquiza; - Foto J. Leygonier.

Este tipo de auto-demostraciones de apoyo popular eran habituales bajo el gobierno Fidel Castro pero resultan inusuales bajo su cauto heredero, el general Raúl Castro.

Y para la sexta heroína, Ana Belén Montes, oficial del Pentágono  que espió para el gobierno de Cuba sin motivación mercenaria (según Scott W. Carmichael, Inside the investigation and capture of Ana Montes, Cuba's  Master Spy).

Para Montes el castrismo no tiene agradecimiento, cancioncitas, ni cintajos, sólo silencio. Ella no existe para el pueblo de Cuba a quien el castrismo bombardea  con propaganda sobre los otros reclusos de la Red Avispa.

Lejos de pedir su libertad, el Gobierno le dice con su silencio:!Fastídiate por tu entusiasmo al imaginarnos robinhoodnescos! (El primer año de la prisión de los cinco agentes de Avispa, tampoco el Régimen dijo ni pío, procurando desligarse de ellos).


Escuela primaria, Correa y Santa Emilia, Stos. Suarez.
En escuelas y centros de trabajo la jefatura entregó  a empleados o alumnos pedazos amarillos de tela o de papel o de cinta plástica - hace años que en Cuba no existen cintas de tela salvo en la gaveta de alguna abuelita y, ocasionalmente, en contadas tiendas dolarizadas.

Escolares y empleados temieron perjudicarse políticamente con sus jefes en caso de desobedecer. 

Los directores decoraron las escuelas con lazos en cercas y puertas y los niños corearon: "Libertad para los cinco héroes". Los escolares cubanos corean a diario consignas como parte de su "formación político-ideológica en los ideales del socialismo".

Bastantes adolescentes, siempre reacios a todo, se resistieron pasivamente a usar la cinta y los profesores en algunas escuelas los reprendieron y en otras no los molestaron.

En la calle no vi cintas en los brazos o ropa de los transeúntes, como quería el régimen. Sí algunas señoras mayores y mujeres vistieron pullovers u otra prenda de color amarillo.


Calle Flores, Stos. Suarez.
En muy pocas casas y apartamentos colocaron esa señal y ella resultó en una especie de censo de oficiales del Ministerio del Interior, policías, funcionarios estatales y chivatos de cuadra.

No faltaron bromas sobre que las banderolas amarillas ante las casas siempre significaron epidemia, pues el cólera y el dengue se propagan por La Habana, con total silencio oficial.

A la noche hubo una "gala", concierto con orquestas populares, ante la Oficina de Intereses de los EE.UU en Cuba -en la Tribuna antimperialista que el pueblo rebautizó "el protestódromo".

Los jóvenes asistieron masivamente, por la diversión, y solicitaron a sus abuelas algún pañuelo o trozo de tela amarillos que atarse a la cabeza.

La mayoría de las orquestas cantaron estribillos a las deidades africanas pidiéndoles libertad para los cinco héroes, convirtiendo el evento en acto religioso idolátrico.

Apartamentos en construccion 
donde viven oficiales de la Policia. - Foto J. Leygonier
Y hasta la excéntrica y muy anciana comediante Juana Bacallao cantó, bailó,  y gritó: "Acere…que vuelvan los cinco héroes porque están muy buenos".

Decididamente, al pueblo de Cuba y al Gobierno los divierte mucho su tristeza e indignación por la prisión de los cinco convictos de espionaje.

Queda compasión sincera en algunas personas mayores, crédulas de la propaganda que victimiza a los cinco presos.

En familiares de éstos -no aseguro que en todos pues alguno ni los conocía ni les debía calor familiar. Familiares que son otros prisioneros de la maquinaria propagandística de nuestro imperio tropical.

Y un inconmensurable ridículo para el  Régimen, que, sin saber con qué harapos ideológicos cubrir sus vergüenzas, acude a tocar violines y hacer novela rosa de las fotos de pareja de "los cinco héroes".

Ordena usar lazos amarillos a sus paniaguados y atrae a una multitud con música y relajo revolucionarios para fingir que esa multitud lo apoya.

Se congracia con sus pretorianos del Ministerio del Interior, después de que una indiscreción de Fidel Castro delató a la Red Avispa.


Calle Cocos, Stos. Suarez
Y se queja de "las violaciones a los derechos humanos de los cinco héroes", "violaciones" que ya quisieran gozar por un día los torturados presos de Cuba- juzgados sin garantías legales -y aun los que están en la calle y carecen de la internet, comunicación con el exterior y alimentación que tienen los cinco.

En EE.UU existen leyes, el Régimen sabe que cumplirán sus condenas aunque la multitud se remenee bailándole  a los orishas y a Castro II ante la sede diplomática de los EE.UU en La Habana.

En Cuba, por meras sospecha y "convicción moral" de que hicieron una mínima parte de lo que la red Avispa hizo allá, cientos de cubanos anticastristas fueron fusilados o condenados a largas penas; y Raúl Castro en el poder prometió en discurso público que: "No habrá ningún cambio y si lo hubiera ellos" (los disidentes)"no lo verán".

Sin lazos -ni cadena- pidamos: !Libertad para los diez millones de cubanos!
Que puedan reconstruir una sociedad donde gritar o callar "!arriba!" o "!abajo!" según quieran sin que nadie les ordene disfrazarse de ningún color o consigna ni escribirse el número de la bestia para exhibir "apoyo" al gobernante que los hambrea.


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