jueves, 26 de septiembre de 2013

Capitalismo de Estado versus Transnacionales

Por Pablo Morales Marchán/ Hablemos Press.

LA HABANA, 26 de septiembre.- Los resultados del fracasado experimento social de los hermanos castro y la expropiación forzosa de la clase media nacional, se ha convertido en el manual por excelencia de siniestros y advenedizos dictadores en la América Latina.

La injerencia del Estado en todos los asuntos del país, -incluyendo la vida privada del ciudadano, con el pretexto de la tan llevada y traída seguridad nacional- es harto conocida dentro de la isla, pero apenas analizada en el exterior.

Crean un entramado estadual en el que encubren muy bien quién gobierna realmente en la isla. Todos los funcionarios claves en la cadena de mando responden a sus intereses personales, o en un gran número inclinan la balanza a favor de su conveniencia.

Los recursos de la nación están en poder de la cúpula gobernante, que dispone de ellos a su libre albedrío. Juegan al capitalismo sin asumir los riesgos de bancarrota, porque tienen a mano el socorrido subterfugio de víctimas de plaza sitiada.

Ejemplos hay muchos, como la firma AMISA, de la corporación CIMEX. Desde Cuba, y con empresas pantallas -algunas en Panamá- el Estado jugaba en el mercado especulativo financiero, en las principales bolsas del mundo, con producciones de níquel y azúcar cubano, entre otros.

Otro ejemplo de mala fe, deslealtad y violaciones del Derecho, en todas sus ramas, era la oficina de LEX. SA, una agencia de asuntos jurídicos que intervenía, en los litigios entre empresarios extranjeros que invertían en el territorio nacional, y la Cámara de Comercio de Cuba.

Siendo esta agencia jurídica una dependencia de la misma, aparentaba imparcialidad; incluso, el pago de estos hombres de negocios, por el servicio que ofrecían, iba a parar a las arcas de la Cámara, entidad con la que estaban solucionando sus diferencias por incumplimiento de lo pactado en los contratos.

Un discípulo aventajado de la política tramposa de las castro es el actual presidente de Ecuador con su show mediático contra CHEVRON, antiguo TEXACO, una transnacional petrolera estadounidense, a la que demanda por la suma de 19 mil millones de dólares, por los daños ocasionados a la Amazonia y sus habitantes. Él, como representante del pueblo, se ofrece para hacer efectiva la demanda.

Hacerse rico y poderoso de manera vitalicia, reclamando en nombre de los pobres, cambiar la constitución a su antojo, expropiar bienes  en nombre de intereses nacionales, acabar con la libertad de expresión y de prensa, entre otros derechos, se está convirtiendo en el ABC de los aprendices  de dictadores.

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