jueves, 5 de septiembre de 2013

A términos confundidos, ganancia de gobernantes

Por Moisés Leonardo Rodríguez/ Hablemos Press. 

ARTEMISA, 5 de septiembre.- A diferencia de los medios en los países democráticos, los cubanos, todos de propiedad estatal, nunca desmienten el discurso oficial, ni denuncian las políticas públicas impopulares como tampoco desenmascaran funcionarios corruptos como hacen los primeros, en su lugar, utilizan términos confundidos para edulcorar la realidad nacional y satanizar la de terceros países. 

Esos conceptos desvirtuados son parte esencial de la vitrina de situaciones virtuales que la oficialidad muestra al mundo. En ella solo se exhiben triunfos, planes cumplidos, apoyo masivo e incondicional al socialismo o la revolución -que es una y la misma cosa: el grupo de poder- y otra sarta de mentiras que, de tanto repetirse, llegan a creerlas los intelectualmente ciegos y las dan por ciertas los desleales carentes de moralidad. 


En este sentido, el discurso oficial y los medios insisten en denominar bloqueo al embargo del gobierno de los Estados de Unidos de América contra el de la isla. El término improcedente ha sido repetido tanto que la sustitución de términos reina hasta en el seno de Naciones Unidas donde cada año reprueban su mantenimiento la mayoría de los Estados miembro. 

Si la idiosincrasia de los norteamericanos fuera como la nuestra, ya habría salido un funcionario jodedor que explicaría muy serio que la votación desfavorable no es procedente porque se vota en contra de algo inexistente. 

Cuando son sacados de sus puestos funcionarios corruptos o ineficientes, los medios informan que “pasarán a cumplir otras funciones” u otros edulcorantes similares, pero nunca dan detalles del actuar que decidió su separación y así no dañar la ya desprestigiada imagen de los militantes del partido comunista y los gobernantes. 

Los robos de recursos estatales son denominados “desviación de recursos” y “periodo especial en tiempos de paz”  a la crisis iniciada en los noventa debido a la pérdida de los subsidios soviéticos y la inexistencia de una economía eficiente, sustentable y sostenible en el país. 

Se denomina doble moral a la falta total de ella en los muchos ciudadanos que dicen apoyar aquello y a aquellos en que realmente no creen. Las conversaciones intimas entre los de más arriba en la escala social y las manifestaciones públicas entre los de a pie, demuestran el generalizado rechazo a los gobernantes y sus políticas públicas, incluidas las denominadas reformas que sólo benefician a minorías acomodadas. 

De antisociales son tildadas las personas que defienden y ejercen, a pesar de la represión, los derechos humanos, a pesar de ser estos el referente universal de una sociabilidad adecuada. También se culpa de hacer juego al imperialismo a quienes critican y luchan contra las muchas injusticias del régimen impuesto por los hermanos Castro y su séquito. 

Se cataloga como legitima democracia al sistema cubano en el que las elecciones son puro formalismo por ser previamente escogidos los candidatos por el partido único en cada localidad y hasta los más altos niveles, sistema en el que además la ciudadanía tiene negadas todas las otras formas posibles de participar en el gobierno de su país.  

De igual forma, como señaló el fallecido Padre Pedro Meurice en su discurso de recibimiento al Papa Juan Pablo II en Santiago de Cuba en 1998 se identifican conceptos como el de Patria con un partido y cultura con una ideología. 

A la exportación de servicios a terceros países se les denomina solidaridad y a los intercambios desiguales a favor de la isla, en que se reciben liebres y se dan gatos como en el intercambio con la Venezuela chavista, se les califica como intercambios en condiciones de igualdad con “países hermanos”. 

El clímax se vive en la actualidad cuando se tratan de vender como medidas para “el perfeccionamiento del socialismo”  la implantación de medidas neoliberales que fueron criticadas por la oficialidad en la década de los noventa al aplicarse en terceros países, como la cesantía masiva de empleados estatales, la reducción de las prestaciones sociales, el incremento de la prestación de servicios al exterior con fuerza de trabajo esclava, entre otras, todas contrarias al concepto original de socialismo. 

La nueva Babel tropical es parte de la estrategia de mantenimiento del poder a todo costo y a toda costa aunque sea evidente que tergiversar la triste realidad cubana no contribuye en lo absoluto a mejorarla. 

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